AGROMILLORA
El almendro en seto gana terreno como modelo de cultivo mecanizado y eficiente
El almendro en seto gana presencia como sistema de producción de alta densidad y mecanización integral. Agromillora impulsa este modelo mediante portainjertos de bajo vigor como Rootpac 20, que permiten optimizar los recursos, reducir costes y facilitar la recolección mecanizada
El cultivo del almendro en seto se consolida como una alternativa para avanzar hacia plantaciones más mecanizadas, eficientes y rentables. Agromillora ha trasladado a este cultivo la experiencia desarrollada con el olivar en seto, apoyándose en su programa de mejora genética para desarrollar portainjertos adaptados a este modelo, entre ellos Rootpac 20.
Actualmente, existen más de 7.375 hectáreas de almendros en seto distribuidas por distintos países, entre ellos España, Portugal, Italia, Estados Unidos, Marruecos, Túnez, Chile, Australia, Arabia Saudí, Georgia, Azerbaiyán y Turquía.
Un modelo basado en el bajo vigor y la alta densidad
El sistema se caracteriza por plantaciones de alta densidad, con marcos habituales de 3-3,5 metros entre calles y 1-1,2 metros entre árboles. La utilización de variedades y portainjertos de bajo vigor permite mantener setos estrechos y continuos, adaptados a la recolección mediante máquinas cabalgantes.
Entre los elementos fundamentales del modelo destaca Rootpac 20, un portainjerto enanizante desarrollado a partir de un híbrido de ciruelo (P. besseyi × P. cerasifera) por el departamento de I+D de Agromillora. Su compatibilidad con distintas variedades y su capacidad para controlar el vigor facilitan la adaptación del almendro a sistemas de plantación intensivos.
La orientación norte-sur de las filas favorece una distribución adecuada de la luz y permite reducir la anchura de las calles. Además, el diseño de la plantación facilita la mecanización de la poda, el aclareo y la recolección, reduciendo la dependencia de mano de obra.

Planta adaptada para una implantación eficiente
Agromillora destaca la importancia del formato de planta para conseguir una rápida adaptación al sistema en seto. Su propuesta utiliza plantas microinjertadas y estacadas de 50-60 centímetros, con numerosas ramificaciones desarrolladas en vivero, lo que permite reducir las necesidades de despunte una vez establecidas en campo.
El material vegetal presenta un sistema radicular bien desarrollado y se produce en sustrato inerte, sin contacto con el suelo, para evitar enfermedades radiculares. Asimismo, está sometido a controles genéticos y sanitarios.
La elección varietal también resulta determinante. Las variedades autofértiles, de floración tardía o extratardía, vigor medio-bajo y buena capacidad de ramificación son las que mejor se adaptan a este modelo. También deben presentar resistencia a enfermedades y características adecuadas a las condiciones climáticas de cada región.

Eficiencia, mecanización y calidad del fruto
Entre las principales ventajas del almendro en seto destaca la optimización del uso de agua, fertilizantes y productos fitosanitarios. La estructura estrecha y aireada de las plantaciones favorece la iluminación de la copa y la penetración de los tratamientos, contribuyendo a reducir la incidencia de enfermedades.
La mecanización integral permite agilizar las operaciones agrícolas y reducir los costes de producción y las necesidades de mano de obra. Además, el sistema puede alcanzar la entrada en producción a partir del tercer año, favoreciendo una amortización más temprana de la inversión inicial.
La recolección mecanizada también aporta ventajas en la calidad del fruto, al evitar el contacto de las almendras con el suelo y favorecer una mayor uniformidad en el tamaño y la maduración.
Con más de 7.375 hectáreas implantadas en diferentes regiones del mundo, el almendro en seto representa una alternativa para intensificar y mecanizar el cultivo, combinando selección genética, diseño de plantación y eficiencia en el manejo de los recursos.

Productividad y rentabilidad del almendro en seto
Tras 15 años de evolución del modelo, algunas plantaciones de almendro en seto ya alcanzan los 2.500 kg de pepita por hectárea, combinando productividad, mecanización y eficiencia en las operaciones de cultivo. El siguiente objetivo es avanzar hacia rendimientos de 3.000 kg/ha.
Este potencial productivo refuerza el atractivo económico del sistema, especialmente en un contexto de precios de la pepita que, según Agromillora, se sitúan actualmente en torno a los 5,5 €/kg.
La evolución del modelo demuestra que el reto ya no consiste únicamente en validar la viabilidad del almendro en seto, sino en seguir mejorando su capacidad productiva y explorar hasta dónde puede llegar su potencial agronómico.
Las claves del manejo de las plantaciones
El éxito de este sistema depende de la combinación de varios factores agronómicos. La elección de variedades y portainjertos de bajo vigor, los marcos de plantación adaptados a las condiciones de regadío o secano y una estructura de crecimiento sin eje central permiten desarrollar setos productivos y adecuados para la mecanización.
La poda también desempeña un papel fundamental. Durante la formación se realizan despuntes para favorecer la estructura de la plantación, mientras que en producción se aplican operaciones mecanizadas de topping y poda lateral para mantener las dimensiones del seto y optimizar su capacidad productiva.
En conjunto, la mecanización de la cosecha y las labores de cultivo, la entrada temprana en producción y la optimización de los tratamientos fitosanitarios permiten reducir costes, mejorar la eficiencia y obtener una cosecha de mayor calidad, minimizando daños y riesgos de contaminación.
