AGROMILLORA
El almendro en seto optimiza producción, riego y mecanización en sistemas intensivos
El caso de la finca Montserrat muestra cómo el manejo de la luz, el riego y la nutrición permite mejorar la eficiencia en plantaciones de alta densidad
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El cultivo de almendro en seto se consolida como una alternativa eficiente en sistemas intensivos, combinando alta densidad de plantación, mecanización y un manejo agronómico preciso. La finca Montserrat, en Lleida, constituye un ejemplo de este modelo productivo tras nueve campañas de ajuste técnico, con un diseño basado en marcos de 3,20 x 1,20 metros y una estructura en pared vegetal que prioriza la entrada de luz y la rápida ocupación del espacio productivo.
La formación inicial del cultivo ha sido determinante para el desarrollo del sistema. Durante los primeros años, se apostó por alturas de formación reducidas y por una gestión de la poda orientada a favorecer la iluminación del interior del seto y acelerar el cierre de las líneas. Este enfoque ha permitido consolidar una estructura de aproximadamente 3 metros de altura, con una base despejada y la mayor parte de la producción concentrada en la periferia, facilitando tanto la recolección como el mantenimiento.
Formación del seto y control del vigor
El manejo del vigor ha sido clave para mantener el equilibrio entre crecimiento vegetativo y producción. A lo largo de las primeras campañas, la combinación de despuntes, poda manual y un programa de riego y fertilización ajustado permitió estructurar un seto homogéneo y productivo. En este contexto, el uso de portainjertos adaptados a sistemas intensivos, como Rootpac®20, ha contribuido a controlar el desarrollo vegetativo y a mejorar la uniformidad de la plantación en condiciones de alta densidad.
Este planteamiento permite reducir las necesidades de mano de obra y simplificar las labores de mantenimiento, limitando las intervenciones a tratamientos fitosanitarios, control de la vegetación y ajustes puntuales tras la recolección, con una carga de trabajo significativamente inferior a la de sistemas tradicionales.
Riego y nutrición en sistemas intensivos
La gestión del riego se basa en aportes frecuentes que mantienen el suelo en rangos de humedad comprendidos entre el 75 % y el 90 % de la capacidad de campo, con aplicaciones divididas en varios pulsos diarios durante los periodos de mayor demanda. En condiciones estivales, los aportes pueden alcanzar valores próximos a 7.200 m³/ha, mientras que en campañas más equilibradas se sitúan entre 6.000 y 6.500 m³/ha, con el objetivo de mantener la actividad fisiológica del cultivo hasta la cosecha y evitar situaciones de estrés hídrico.
En paralelo, la estrategia nutricional ha evolucionado hacia un ajuste más preciso de las dosis. La reducción de aportes iniciales de nitrógeno, sin impacto negativo en el rendimiento, ha permitido optimizar el equilibrio entre crecimiento y producción, evitando un exceso de desarrollo vegetativo y mejorando la eficiencia del sistema.
Cosecha mecanizada y eficiencia operativa
El sistema en seto facilita la recolección mecanizada y reduce de forma significativa la dependencia de mano de obra. En la finca, la cosecha de 60 hectáreas puede completarse en aproximadamente diez días con un equipo reducido, lo que mejora la eficiencia operativa y reduce costes.
El manejo del momento de recolección resulta determinante para minimizar pérdidas, manteniendo niveles de humedad del fruto ligeramente superiores a los exigidos por la industria para mejorar su retención en el árbol y evitar caídas, especialmente en condiciones de viento o baja humedad ambiental.
Base vegetal y adaptación del sistema
La evolución de las condiciones climáticas, con una reducción de la pluviometría y una mayor variabilidad térmica, ha obligado a ajustar el manejo del cultivo. La estructura del seto, combinada con una gestión adecuada del riego, permite mitigar parcialmente los efectos de episodios de estrés térmico y heladas, mientras que las características del suelo, con buena capacidad de drenaje, contribuyen a evitar problemas asociados al exceso de humedad en la zona radicular.
El desarrollo de este tipo de sistemas se apoya en soluciones vegetales específicas para plantaciones intensivas, orientadas a mejorar la eficiencia en el uso de recursos, la mecanización y la estabilidad productiva. En este ámbito, empresas especializadas como Agromillora han desarrollado portainjertos adaptados a estos modelos, facilitando la implantación y consolidación del almendro en seto como sistema productivo en expansión.
