Actualidad

Impacto y gestión de la salinidad en la producción de cultivos hortofrutícolas

Gestión técnica mediterránea previene mermas productivas mediante diagnósticos laboratoriales especializados analizando conductividad eléctrica hídrica

Captura de pantalla 2026-04-29 112634.jpg
29 Abril, 2026

En las zonas agrícolas mediterráneas, como la comarca de la Safor, la calidad del suelo y del agua de riego se ha convertido en uno de los principales factores limitantes para la producción de frutas y hortalizas. Sin embargo, existe un problema que muchas veces no se ve a simple vista pero que puede reducir seriamente la producción: la salinidad.

Aunque se suele asociar la sal con el mar, las sales también están presentes de forma natural en el suelo y en el agua. El problema aparece cuando su concentración aumenta por encima de ciertos niveles y comienza a afectar al desarrollo de los cultivos. La salinidad es la acumulacion de sales disueltas en el agua de riego o en el suelo agrícola. Estas sales pueden proceder del propio acuífero, de la intrusion marina en zonas costeras, de fertilizantes o incluso de riegos continuados sin un drenaje adecuado.

En el laboratorio, la salinidad se mide habitualmente mediante la conductividad eléctrica, un parámetro que indica cuántas sales hay disueltas en el agua o presentes en el suelo. Cuanto mayor es este valor, mayor es la concentración de sales.


¿Cómo afecta a las plantas?

Las plantas necesitan agua para vivir, pero cuando el suelo contiene demasiada sal, se produce un fenómeno curioso: aunque haya humedad, la planta no puede absorberla con facilidad. Este fenómeno se conoce como estrés salino y provoca varios efectos:

- Menor crecimiento de la planta
- Hojas mas pequeñas o con bordes secos
- Pérdida de vigor
- Menor producción de frutos
- Disminución del tamaño y calidad comercial

En cultivos hortícolas como lechuga, tomate, fresas o en frutales jóvenes, el impacto puede ser especialmente notable.

 

¿Por qué es un problema creciente en nuestra zona?

Cuando la acumulación de sales es elevada, pueden aparecer síntomas visibles como bordes de hojas quemados, amarillamiento o caída prematura. Pero incluso antes de que estos síntomas sean evidentes, la producción ya puede estar disminuyendo. Una mayor salinidad puede traducirse en:

- Menor rendimiento por hectárea
- Frutos de menor calibre
- Reducción del contenido en azúcares
- Problemas de conservación postcosecha

En áreas costeras como la provincia de Valencia influyen varios factores:

- Periodos de sequía prolongados
- Uso intensivo de aguas subterráneas
- Posible intrusión marina en acuíferos
- Escasas lluvias que permitan “lavar” las sales acumuladas
- Fertilización sin control analítico

El cambio climático y la presión sobre los recursos hídricos hacen que este problema sea cada vez más frecuente.

 

La prevención: la clave para proteger la cosecha

La buena noticia es que la salinidad puede controlarse si se detecta a tiempo. Para ello es fundamental realizar análisis periódicos del agua de riego y del suelo. Estos estudios permiten conocer la conductividad eléctrica, el equilibrio de sales y el contenido en sodio, ayudando al agricultor a ajustar el riego, la fertilización o aplicar enmiendas correctoras cuando sea necesario.

Laboratorios especializados como Verchilab S.L., realizan análisis de aguas, suelos, hojas y fertilizantes que permiten detectar problemas de salinidad antes de que afecten gravemente a la producción. Disponer de datos fiables y periódicos es una herramienta clave para que el agricultor tome decisiones técnicas con seguridad. La salinidad es un enemigo silencioso, pero con control analítico y una gestión adecuada puede mantenerse bajo niveles compatibles con una agricultura productiva y sostenible.

 

Más información

whatsapp