Fertilizantes de liberación lenta y controlada para una nutrición vegetal de precisión
Un nuevo compendio técnico publicado en Biblioteca Horticultura analiza el impacto agronómico y ambiental de las tecnologías SRF, CRF y de nitrógeno estabilizado, detallando sus mecanismos de liberación, ventajas frente a los fertilizantes convencionales y aplicaciones en agricultura y áreas verdes
La baja eficiencia en el uso de los fertilizantes convencionales —donde los cultivos aprovechan tan solo entre un 30% y un 50% de los nutrientes aportados— representa uno de los mayores desafíos agronómicos y ambientales de la producción agrícola moderna. Las pérdidas asociadas por lixiviación de nitratos hacia acuíferos, la volatilización de amoníaco, la emisión de óxido nitroso y la salinización progresiva de los suelos obligan a avanzar hacia soluciones tecnológicas más racionales y eficientes.
Biblioteca Horticultura ha publicado un nuevo artículo técnico dedicado al estudio integral de los fertilizantes de liberación lenta, controlada y estabilizada, elaborado por el especialista Lluís Recasens Pahí. El documento ofrece una revisión exhaustiva sobre los mecanismos químicos y físicos que regulan la disponibilidad nutricional, las principales patentes y marcas comerciales a nivel global, y las estrategias para el manejo preciso del sistema radicular en cultivos agrícolas, hortícolas y superficies deportivas.
Tecnologías SRF, CRF e inhibidores de nitrógeno
El trabajo clasifica y detalla las diferencias fundamentales entre las distintas tecnologías de nutrición avanzada:
- Fertilizantes de liberación lenta (SRF): Basados en condensados de urea como urea-formaldehído (UF), metilen-urea (MU), isobutilidendiurea (IBDU) y crotonilidendiurea (CDU). Su descomposición depende de la actividad microbiana o de procesos de hidrólisis química, proporcionando un aporte gradual y sostenido.
- Fertilizantes de liberación controlada (CRF): Emplean recubrimientos poliméricos que encapsulan el gránulo de fertilizante. La difusión de nutrientes se rige de manera predecible según la temperatura del suelo, sincronizándose con la curva de crecimiento y demanda metabólica de la planta.
- Inhibidores y estabilizadores: Incorporan moléculas específicas para ralentizar transformaciones químicas en el suelo, tales como inhibidores de la nitrificación (DMPP, DCD) que mantienen el nitrógeno en forma amoniacal, o inhibidores de la ureasa (NBPT) que previenen pérdidas por volatilización en aplicaciones superficiales.
Ventajas agronómicas, sostenibilidad y salud de la rizosfera
El compendio subraya que la adopción de fertilizantes SRF y CRF permite incrementar la Eficiencia de Uso de Nutrientes (EUN) hasta en un 80%, reduciendo drásticamente las dosis totales requeridas y eliminando el riesgo de quemaduras por estrés salino en las raíces. Asimismo, la reducción de pasadas de maquinaria disminuye los costes operativos de mano de obra y combustible.
En el ámbito medioambiental, estas tecnologías minimizan la eutrofización en masas de agua superficiales y favorecen el cumplimiento de las normativas europeas más exigentes, como el Reglamento (UE) 2019/1009, que establece estrictos criterios de biodegradabilidad para los polímeros de recubrimiento en el suelo con el fin de prevenir la acumulación de microplásticos.
El artículo dedica además un apartado especial a la interacción con la vida subterránea, analizando la influencia de la temperatura del suelo en el desarrollo radicular, el uso de contenedores con aislamiento térmico en viveros y el papel clave de la bioinoculación con microorganismos benéficos (PGPR, micorrizas y Trichoderma) para potenciar la solubilización de nutrientes.
En definitiva, este compendio se consolida como una guía de referencia para técnicos y productores que buscan optimizar la inversión nutricional, proteger la salud biológica del suelo y responder a los retos de sostenibilidad que demanda la agricultura del futuro.
Accede al artículo completo en Biblioteca Horticultura: "Fertilizantes de liberación lenta y controlada"
