Sistemas móviles para ampliar la monitorización en silos de grano

La incorporación de sistemas móviles añade una capa adicional de control en almacenamientos de gran capacidad

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El control del grano almacenado en silos de gran capacidad se apoya en la estabilidad térmica, la gestión de la humedad y la correcta ventilación de la masa. Las sondas multipunto y los sistemas automáticos de aireación permiten detectar desviaciones y actuar antes de que se consoliden procesos de deterioro. En la mayoría de instalaciones, esta instrumentación es suficiente para mantener el producto en condiciones adecuadas durante campañas prolongadas.

Sin embargo, el comportamiento interno del grano no siempre es homogéneo. Tras descargas parciales, cambios de lote o almacenamientos de larga duración, pueden generarse zonas con dinámica diferenciada. La redistribución del material modifica la geometría interna y puede alterar el patrón de circulación del aire, creando gradientes térmicos locales o áreas con distinta compactación. Estas situaciones no implican necesariamente un fallo del sistema, pero sí plantean la necesidad de verificar puntos que no siempre coinciden con la ubicación de las sondas fijas.

En este contexto, algunas instalaciones están empezando a incorporar dispositivos móviles capaces de desplazarse sobre la superficie del grano para realizar mediciones adicionales dentro del silo. El planteamiento no sustituye a la monitorización existente, sino que la complementa con una capa de supervisión distribuida.

 

Limitaciones operativas y necesidad de verificación puntual

Los sistemas tradicionales concentran la medición en puntos definidos por diseño. En silos de gran diámetro, la distancia entre sensores puede dejar zonas intermedias sin lectura directa. Cuando se producen irregularidades superficiales, formación de costras o diferencias de compactación, la verificación suele requerir inspección visual o intervención directa bajo protocolos estrictos de seguridad, al tratarse de espacios confinados.

La posibilidad de obtener datos adicionales sin necesidad de entrada física responde a una lógica preventiva clara: reducir intervenciones manuales en entornos potencialmente inestables y disponer de información más distribuida sobre el estado del producto.

 

Integración técnica y alcance real

Los sistemas móviles que se están probando en distintos contextos agrícolas buscan registrar parámetros ambientales en diferentes puntos y detectar irregularidades en la superficie de la masa almacenada. Su interés técnico radica en ampliar el muestreo espacial y apoyar la detección temprana de desviaciones que puedan derivar en calentamientos localizados o problemas de conservación.

Su implantación, no obstante, depende de variables concretas: resistencia a polvo en suspensión, estabilidad sobre superficies irregulares, autonomía energética suficiente y compatibilidad con los sistemas de gestión existentes. Tampoco es una solución necesaria en todas las escalas de almacenamiento. Su aplicación resulta más coherente en instalaciones de gran capacidad o en campañas donde la permanencia del grano en silo es prolongada y la homogeneidad del lote puede variar.

Más que una ruptura tecnológica, esta línea de desarrollo se inscribe en la evolución progresiva del almacenamiento agrícola hacia infraestructuras cada vez más monitorizadas. El silo deja de depender exclusivamente de puntos fijos de medición y avanza hacia modelos donde la supervisión puede adaptarse a la dinámica interna del producto.

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