Araña roja en cítricos, una plaga que exige vigilancia y prevención

La araña roja (Tetranychus urticae) es una plaga bien conocida en el sector agrícola que, bajo determinadas condiciones ambientales, puede convertirse en un problema importante para los cultivos de cítricos. Las temperaturas elevadas y la baja humedad ambiental favorecen su desarrollo y multiplicación, por lo que los periodos más cálidos del año requieren una especial atención por parte de los agricultores

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20 Octubre, 2026

VERCHILAB

La araña roja (Tetranychus urticae) es una plaga bien conocida en el sector agrícola que, bajo determinadas condiciones ambientales, puede convertirse en un problema importante para los cultivos de cítricos.  

Las temperaturas elevadas y la baja humedad ambiental favorecen su desarrollo y multiplicación, por lo que los periodos más cálidos del año requieren una especial atención por parte de los agricultores.  

Aunque su pequeño tamaño dificulta la detección de los primeros focos, su elevada capacidad reproductiva puede provocar que una presencia inicialmente localizada se extienda rápidamente por la parcela. Por este motivo, la vigilancia y la detección temprana son fundamentales para prevenir daños importantes y mantener la plaga bajo control.  

 

¿Cómo identificar la presencia de araña roja?

La araña roja se alimenta del contenido de las células vegetales, principalmente en las hojas, provocando pequeñas decoloraciones que se manifiestan en forma de punteados amarillentos.  

A medida que aumenta la población, estos daños pueden intensificarse y dar lugar a un aspecto apagado o bronceado del follaje. En situaciones de infestation severa, las hojas pueden llegar a secarse y desprenderse, afectando al desarrollo y al estado general del árbol.  

Uno de los signos más característicos de esta plaga es la presencia de finas telarañas sobre hojas y brotes, especialmente cuando las poblaciones alcanzan niveles elevados.  

Los frutos también pueden verse afectados, presentando alteraciones en su superficie que perjudican su apariencia y, en consecuencia, su valor comercial.  

Para identificar la plaga en sus primeras fases, es recomendable realizar inspecciones periódicas de hojas y frutos, examinando diferentes árboles y zonas de la explotación. Conviene prestar especial atención a aquellas áreas donde se hayan registrado problemas en campañas anteriores.  

 

Altas temperaturas y baja humedad: una combinación favorable

Las condiciones ambientales desempeñan un papel determinante en la evolución de las poblaciones de araña roja.  

Cuando coinciden temperaturas elevadas y baja humedad relativa, su ciclo biológico puede acelerarse considerablemente, favoreciendo la aparición de nuevas generaciones en periodos relativamente cortos.  

Además, los árboles sometidos a estrés hídrico pueden presentar una mayor vulnerabilidad frente a los daños ocasionados por esta plaga. Por ello, una gestión adecuada del riego y el mantenimiento de unas buenas condiciones de cultivo contribuyen a reducir su impacto.  

Durante los episodios de calor intenso, resulta especialmente importante incrementar la frecuencia de las inspecciones. Una parcela que aparentemente se encuentra en buen estado puede albergar pequeños focos que, si no se detectan a tiempo, terminen extendiéndose al resto del cultivo.  

 

Los enemigos naturales también trabajan en la parcela

No todos los ácaros e insectos presentes en nuestros cítricos son perjudiciales. En las parcelas existe fauna auxiliar capaz de alimentarse de la araña roja y ayudar a controlar sus poblaciones de forma natural.  

Conservar estos enemigos naturales es fundamental dentro de una estrategia de gestión integrada de plagas. El uso innecesario o repetido de determinados productos fitosanitarios puede afectar a estos organismos beneficiosos y alterar el equilibrio existente en la parcela.  

Antes de realizar un tratamiento conviene, por tanto, valorar tanto la presencia de araña roja como la de sus enemigos naturales. 

 

¿Cuándo es necesario intervenir?

El control eficaz de la araña roja no consiste en realizar tratamientos de forma sistemática, sino en actuar cuando las condiciones y el nivel de infestation lo justifiquen.  

La vigilancia periódica permite conocer la evolución de las poblaciones y valorar la necesidad de aplicar medidas de control, teniendo en cuenta el estado del cultivo, la época del año y la presencia de fauna auxiliar. 

Cuando resulte necesario recurrir al control químico, deberán emplearse exclusivamente productos fitosanitarios autorizados para el cultivo de cítricos y para el uso correspondiente, respetando las condiciones establecidas en su autorización.  

Asimismo, es fundamental prestar atención a la gestión de resistencias. Debido a su elevada capacidad reproductiva, la araña roja puede desarrollar resistencia frente a determinadas materias activas cuando se utilizan repetidamente productos con el mismo modo de acción.  

Por esta razón, es recomendable seguir estrategias de alternancia de modos de acción, de acuerdo con las recomendaciones técnicas y las autorizaciones vigentes, evitando aplicaciones innecesarias que puedan comprometer la eficacia de futuros tratamientos.  

 

Del tratamiento a la cosecha

El control de la araña roja debe permitir proteger la producción sin perder de vista el destino final de la fruta.   Una correcta planificación de los tratamientos y el cumplimiento de los plazos de seguridad son fundamentales para garantizar que, en el momento de la cosecha, los residuos presentes se encuentren dentro de los límites máximos de residuos (LMR) establecidos.  

Los análisis multirresiduo de plaguicidas permiten comprobar la presencia y concentración de residuos en los frutos y verificar el cumplimiento de los requisitos legales y comerciales antes de su comercialización.  

La vigilancia es la mejor herramientaEn la lucha contra la araña roja, esperar a que los daños sean evidentes puede significar llegar demasiado tarde. Revisar periódicamente la parcela, detectar los primeros focos, conservar la fauna auxiliar y realizar los tratamientos únicamente cuando sean necesarios permite conseguir un control más eficaz y sostenible.  

Con la llegada de periodos de altas temperaturas, dedicar unos minutos a observar hojas y frutos puede marcar la diferencia. En muchas ocasiones, detectar a tiempo es mucho más eficaz que combatir una plaga ya instalada.  

 

Fuente: Verchilab

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