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La nutrición y el riego condicionan el desarrollo del fruto del aguacate
AGQ Labs destaca la importancia de adaptar el riego, el aporte de potasio y calcio y la bioestimulación para favorecer el crecimiento del aguacate durante uno de los periodos más exigentes del cultivo
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El verano representa una de las etapas más delicadas para el cultivo del aguacate. Durante las semanas de desarrollo del fruto, el árbol incrementa sus necesidades de agua y nutrientes para sostener el crecimiento y evitar pérdidas de producción derivadas del estrés térmico o de una nutrición insuficiente. Por ello, AGQ Labs recuerda que una estrategia de manejo basada en el riego de precisión, una fertilización equilibrada y el seguimiento del estado nutricional del cultivo puede contribuir a mejorar el calibre de los frutos y reducir problemas fisiológicos asociados a las altas temperaturas.
El desarrollo del fruto concentra la mayor demanda de recursos
Durante la denominada fase II del desarrollo del fruto, el aguacate experimenta una intensa división y expansión celular. Este proceso incrementa la demanda de agua y de elementos minerales esenciales, por lo que cualquier limitación hídrica o nutricional puede afectar al tamaño final del fruto e incluso favorecer la caída fisiológica característica de esta época del año. Según AGQ Labs, las próximas semanas resultan decisivas para determinar el potencial productivo de la campaña, por lo que recomiendan adaptar tanto el programa de fertirrigación como el manejo del riego a las condiciones climáticas y al estado del cultivo.
El riego de precisión ayuda a reducir el estrés
El control de la humedad del suelo adquiere una importancia especial durante el verano. La empresa señala que tanto el exceso como el déficit de agua reducen la capacidad de absorción de nutrientes por parte de las raíces y pueden comprometer el desarrollo del fruto. Para optimizar el manejo del agua, AGQ Labs recomienda apoyarse en herramientas de monitorización, como sondas instaladas a diferentes profundidades, que permitan conocer la evolución de la humedad del suelo y ajustar los riegos a las necesidades reales de la plantación.
Potasio y calcio, nutrientes esenciales
Entre los nutrientes que cobran mayor protagonismo en esta fase destacan el potasio y el calcio.
El potasio interviene en el transporte de azúcares hacia el fruto, favorece su llenado y contribuye a regular la apertura de los estomas, un mecanismo fundamental para mejorar la respuesta del árbol frente a las elevadas temperaturas. Por su parte, el calcio desempeña un papel esencial en la formación y estabilidad de las paredes celulares del fruto. Un aporte adecuado durante esta etapa puede contribuir a mejorar la firmeza y el comportamiento poscosecha del aguacate, reduciendo la aparición de alteraciones fisiológicas durante el almacenamiento y la comercialización.
Bioestimulación para afrontar las altas temperaturas
Cuando las temperaturas superan determinados umbrales, la actividad fisiológica del árbol disminuye y aumenta el riesgo de estrés oxidativo.
En estas condiciones, AGQ Labs señala que la aplicación de bioestimulantes, como aminoácidos libres —entre ellos prolina y glicina-betaína— o extractos de algas, puede ayudar a mantener la actividad metabólica de la planta y mejorar su capacidad para afrontar episodios de calor intenso.
La compañía subraya que estas estrategias deben formar parte de un programa integral de manejo del cultivo, combinadas con un riego eficiente y una nutrición adaptada a las necesidades reales de cada explotación.
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