Soluciones Eficientes y Sostenibles: Genética y experiencia para el desarrollo óptimo de las plantaciones del presente y el futuro

Examinamos las acciones que entrañan el sello SES, caracterizada por el cultivo en seto, la mecanización y una disminución de los insumos necesarios.

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06 Agosto, 2026

AGROMILLORA

Agromillora, fundada hace casi cuatro décadas, convirtió desde el primer día la innovación genética y tecnológica en el eje de su modelo de negocio, lo que la ha llevado a ocupar una posición de referencia mundial en el sector viverístico. Sus primeros grandes logros llegaron en los años noventa, cuando impulsó la plantación de olivo en seto: hoy este sistema abarca 404 270 hectáreas repartidas por España, Portugal, Italia, California, Marruecos, Túnez, Chile, Australia, Arabia Saudí, Turquía, Argentina y otros mercados, donde la densidad superalta y la cosecha mecanizada han demostrado su viabilidad agronómica y económica.

El éxito del olivar motivó a la compañía a transferir la lógica del seto a otros cultivos; así, gracias a portainjertos específicos como Rootpac 20 y Rootpac 40 desarrollados por su departamento de I+D, ya existen 7 375 hectáreas de almendro en seto distribuidas por España, Portugal, Italia, Chile, Australia, Turquía y otros.

Esa experiencia multisectorial se reúne hoy bajo el sello SES, acrónimo de Soluciones Eficientes y Sostenibles, que identifica un sistema basado en plantaciones de altísima densidad—más de 1 500 plantas por hectárea—respaldadas por la genética más puntera de Agromillora y concebido para ser mecanizado desde la poda hasta la recolección.

Los datos de sostenibilidad confirman la eficiencia del modelo. En almendro, la transpiración desciende un 15,6 % y el consumo total de agua se reduce de 7 900 a 6 700 m³ por hectárea sin merma apreciable de rendimiento. El mismo patrón se repite en otros insumos: el seto permite aplicar entre un 25 % y un 30 % menos de tratamientos y recortar hasta el 50 % del volumen de fitosanitarios gracias a la mejor penetración del caldo; en almendro, el consumo de diésel desciende un 17 %, mientras que el balance de carbono en olivar es positivo en +1,20 t CO₂ por hectárea y año, duplicando la captura neta del olivar tradicional de secano y superando en un 80 % la del intensivo.

Es por ello que el sello SES cumple con varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas: el ODS 6 (Agua limpia y saneamiento), el 9 (Industria, innovación e infraestructuras) y el 13 (Acción por el clima).

La mecanización integral refuerza la competitividad. El manejo anual—poda, tratamientos, siega de cubierta—requiere unas 15 horas por hectárea y la cosecha se completa en 1,5 – 2 horas con tan solo 2 – 3 operarios, lo que reduce en unos 600 € por hectárea los costes de mano de obra y acorta la ventana de recolección. En conjunto, las tareas de campo emplean entre un 30 % y un 40 % menos de jornales y permiten rebajar los costes laborales totales entre un 20 % y un 30 % respecto a los sistemas tradicionales. La entrada en producción comercial llega en el segundo o tercer año, y las plantaciones de olivar alcanzan rentabilidades netas de 3 800 – 4 330 € por hectárea, con un retorno de la inversión situado entre los seis y los ocho años.

Más allá de los indicadores técnicos, Agromillora subraya el impacto socioeconómico de su propuesta: la mecanización y la digitalización de las tareas agrícolas elevan la demanda de mano de obra cualificada, incrementan la seguridad laboral y contribuyen a fijar población en las zonas rurales, al tiempo que refuerzan la resiliencia de los cultivos frente a la escasez de agua o la volatilidad de los precios.

De este modo, el sello SES sintetiza la experiencia de Agromillora en un concepto capaz de producir más con menos (agua, energía y trabajo) a la vez que mejora la rentabilidad del productor y reduce la huella ambiental, abriendo una vía sólida para la agricultura del futuro.

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