AGROMILLORA
Variedades de vid resistentes a mildiu y oídio avanzan en el Penedès
Agromillora, el Incavi y la bodega Sumarroca evalúan variedades PIWI para reducir tratamientos fitosanitarios y mantener la calidad de la uva
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Agromillora, el Institut Català de la Vinya i el Vi, Incavi, y la bodega Sumarroca colaboran en la evaluación de variedades de vid resistentes a enfermedades fúngicas como el mildiu y el oídio.
Los ensayos se desarrollan en la finca de 400 hectáreas de Sumarroca, en el Penedès, dentro de una estrategia orientada a mantener una viticultura ecológica, reducir el uso de fitosanitarios y avanzar hacia sistemas productivos más respetuosos con el entorno.
La bodega certifica toda su producción de vinos tranquilos y espumosos como ecológica desde 2018 y participa además en diferentes proyectos de investigación e innovación.
Variedades PIWI para reducir tratamientos
El trabajo se centra en las denominadas variedades PIWI, abreviación del término alemán Pilzwiderstandsfähige, que hace referencia a variedades resistentes a hongos.
Estas plantas se han obtenido mediante procesos de mejora genética y cruzamiento a lo largo de diferentes generaciones, con el objetivo de incrementar su resistencia frente a enfermedades como el mildiu y el oídio.
Ricard Fusté, director técnico de Gestió Tecnoagraria y responsable del viñedo de Sumarroca, explica:
“El objeto de la investigación era la caracterización de variedades y su registro, de modo que el viticultor pueda disponer de plantas resistentes a mildiu y oídio”.
Para estudiar su comportamiento, se implantaron dos parcelas de ensayo en las fincas Sumarroca y Molí Coloma. Esta ubicación permitió comparar durante varias campañas la evolución de las variedades PIWI frente a variedades convencionales cultivadas en las mismas condiciones.
Según Fusté, la posibilidad de realizar los ensayos dentro de las propias fincas ha facilitado el análisis de su adaptación agronómica y de su respuesta frente a las enfermedades.
Mildiu y oídio, dos amenazas para el viñedo
El mildiu, causado por Plasmopara viticola, y el oídio, asociado a Uncinula necator, provocan importantes pérdidas en viñedos de todo el mundo. Ambas enfermedades aparecen de forma endémica en muchas zonas vitivinícolas.
Su control se basa habitualmente en aplicaciones de fungicidas, principalmente cobre y azufre. Sin embargo, estos tratamientos presentan limitaciones agronómicas y ambientales.
El uso de azufre puede provocar irritación en el aplicador, derivas durante la aplicación y problemas de fitotoxicidad cuando coinciden temperaturas y humedades elevadas. El cobre, por su parte, está limitado a 4 kg por hectárea y año en agricultura ecológica.
Además, los residuos de estos productos sobre la uva pueden afectar posteriormente a la fermentación de los mostos y favorecer la aparición de aromas no deseados.
Menor presión fitosanitaria
Las variedades PIWI no pretenden eliminar completamente los tratamientos, ya que los patógenos pueden evolucionar y superar parcialmente los mecanismos de resistencia incorporados en las plantas.
No obstante, dependiendo de la presión de la enfermedad, estas variedades podrían reducir de forma considerable el número de aplicaciones fitosanitarias.
Desde Agromillora destacan que esta reducción puede aportar beneficios económicos y ambientales, al disminuir el uso de productos, las pasadas de maquinaria y los costes asociados al manejo sanitario del viñedo.
Un proceso largo y exigente
La obtención y validación de variedades tolerantes a mildiu y oídio destinadas a la elaboración de vino requiere alrededor de ocho años de trabajo.
Los viñedos suelen proporcionar los primeros datos válidos aproximadamente cuatro años después de la plantación. Si los resultados son satisfactorios, deben elaborarse los informes exigidos por la Administración para demostrar que las nuevas variedades son distintas, homogéneas y estables.
Además de la resistencia agronómica, el vino obtenido debe presentar características organolépticas adecuadas. Entre los aspectos evaluados se encuentran la ausencia de sabores demasiado marcados, como el denominado carácter foxé, y el cumplimiento de los límites establecidos para el alcohol metílico.
Una vez superadas estas evaluaciones, las variedades pueden inscribirse en el Registro de Variedades Comerciales.
Nuevas opciones para la viticultura
Los ensayos realizados en el Penedès han permitido comprobar que varias variedades PIWI presentan aptitud comercial.
En otras zonas productoras de España también se han realizado pruebas similares. Castilla y León, por ejemplo, ya cuenta con variedades blancas y tintas resistentes a mildiu y oídio.
A medio plazo, el sector espera disponer de nuevas variedades adaptadas a diferentes territorios, como una garnacha resistente para viñedos mediterráneos o una godello resistente para zonas productoras de Galicia y El Bierzo.
El avance de estas variedades podría contribuir a reducir la dependencia de tratamientos fitosanitarios y facilitar el desarrollo de una viticultura ecológica más estable y competitiva.
Fuente: Agromillora
