Avances de campaña para planificar el riego en frutos rojos

Los avances de campaña permiten planificar el riego en frutos rojos antes del inicio del ciclo y ajustar después las recomendaciones con datos reales de meteorología, desarrollo del cultivo, instalación y drenaje

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24 Agosto, 2026

La programación del riego en frutos rojos exige herramientas que permitan anticipar la evolución de las necesidades hídricas y ajustar las decisiones durante la campaña. En este contexto, el artículo “Avances de campaña para la planificación y el ajuste del riego en frutos rojos”, elaborado por Pedro Gavilán, Luis Miranda, José A. Gómez-Mora y Natividad Ruiz, de IFAPA, aborda una metodología práctica para fresa, frambuesa y arándano cultivados bajo macrotúnel en la provincia de Huelva.

Los avances de campaña se plantean como una referencia inicial que permite prever cómo pueden evolucionar las necesidades de riego a lo largo del ciclo. No son una predicción exacta de la campaña ni una recomendación cerrada para cada semana, sino una herramienta de planificación que ayuda al agricultor y al técnico a organizar el manejo y prepararse para los periodos de mayor demanda.

 

Una herramienta para anticipar la demanda de agua

La metodología descrita combina la evapotranspiración de referencia estimada en el interior del macrotúnel, el desarrollo esperado del cultivo y la eficiencia de aplicación del sistema de riego. A partir de estos elementos se obtiene una recomendación agronómica de riego, que posteriormente debe traducirse a tiempo de aplicación según las características reales de cada instalación.

Como el avance debe estar disponible antes de conocer la meteorología real de la campaña, el artículo trabaja con dos escenarios de referencia: año medio y cielo despejado. El primero representa la evolución habitual esperada a partir de series meteorológicas históricas, mientras que el segundo permite prepararse para periodos de elevada radiación y ausencia de nubosidad.

Estos escenarios no deben interpretarse como recomendaciones alternativas ni como límites inferior y superior. Durante la campaña, la recomendación semanal basada en la meteorología prevista debe prevalecer cuando difiera de la planificación inicial.

 

Fresa, frambuesa y arándano

El procedimiento general es común para fresa, frambuesa y arándano: estimar la demanda meteorológica bajo plástico, combinarla con el desarrollo esperado del cultivo y adaptar las necesidades resultantes a una instalación de riego determinada. Sin embargo, cada especie requiere matices en la interpretación del avance.

En fresa, la fecha de plantación es la referencia principal para ordenar el ciclo. Las necesidades de riego son reducidas al inicio y aumentan progresivamente desde el final del invierno, hasta alcanzar los mayores valores durante la primavera. En frambuesa, el avance debe considerar el tipo de ciclo productivo y la cobertura vegetal. En arándano, el carácter plurianual obliga a tener en cuenta la edad de la plantación, la poda, el porte y la cobertura real del cultivo.

 

Ajustar el riego con datos de parcela

El artículo subraya que los tiempos de riego incluidos en un avance solo pueden aplicarse directamente cuando la instalación coincide con las condiciones utilizadas en el cálculo. Antes de utilizarlos, es necesario comprobar el número de cintas por línea, el caudal real, la separación entre lomos, la presión y la uniformidad de distribución.

Durante la campaña, el avance debe contrastarse con la meteorología prevista, el desarrollo real del cultivo, el agua efectivamente aplicada y los indicadores medidos en el sistema suelo-planta, como la humedad del suelo o sustrato, el drenaje y el estado hídrico del cultivo.

En suelos arenosos, habituales en buena parte de la zona productora de Huelva, el fraccionamiento del riego en pulsos puede ayudar a reducir el riesgo de drenaje. Para la configuración considerada en el artículo, se recomiendan pulsos de entre 10 y 15 minutos, aunque estos valores deben adaptarse a las condiciones reales de cada instalación.

 

Coordinación con la fertirrigación

Los avances de campaña también tienen implicaciones para la fertirrigación. Al permitir prever cómo variará el volumen de riego a lo largo del ciclo, ayudan a coordinar la aportación de agua y nutrientes. Si la concentración de la solución nutritiva se mantiene constante, un aumento del riego implica también un incremento proporcional de la dosis de fertilizante, por lo que el plan de fertirrigación debe ajustarse de forma coherente.

Según las conclusiones del trabajo, el principal valor de los avances de campaña no reside en ofrecer un valor fijo, sino en proporcionar una referencia inicial, cuantitativa y revisable, desde la que interpretar la campaña y tomar decisiones mejor fundamentadas.

 

Accede al artículo completo: "Avances de campaña para la planificación y el ajuste del riego en frutos rojos"

 

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