Los nuevos polinizadores del arándano

Allá donde las abejas domésticas fallan, se presenta una nueva candidata: la abeja minera, nativa en Norteamérica y eficaz para los arándanos.

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19 Agosto, 2026

El arándano está en apuros 

Los agricultores norteamericanos se están topando con el mismo problema que sus contrapartes de todo el mundo: la abeja doméstica, Apis mellifera, la especie polinizadora por excelencia no está dando la talla en varios aspectos. El número de individuos está disminuyendo, y los que quedan vivos no siempre están a la altura a la hora de polinizar todos los distintos cultivos.

Blair Sampson, entomólogo del Servicio de Investigación Agricultural, que forma parte del Laboratorio de Investigación de Horticultura Del Sur, de Poplarville, Mississippi, dice:

 “Generalmente, las abejas domesticas se consideran polinizadores universales, pero sus poblaciones están en peligro, y no siempre polinizan ciertos cultivos eficientemente. Por lo tanto, estamos centrándonos en abejas salvajes y nativas que comparten su historia ecológica con nuestras especies vegetales originarias en Norteamérica”

Algunas de estas especies nativas se pueden manejar como si de abejas domésticas se tratasen: permiten la relocalización de sus colonias por parte de los agri y apicultores desde sus regiones de origen a las zonas donde hay flores con necesidad de polinización. Además, son dóciles durante el manejo y capaces de cuidar de sí mismas, sin necesidad de intervención humana. Sampson está estudiando una de estas abejas: la abeja minera, también conocida como abeja de la chimenea.

Además del declive de la población, las abejas domésticas están dotadas de una lengua más bien corta, lo que dificulta la labor de polinización del arándano. No solo eso, si no que las abejas domésticas suelen mostrar preferencia por otras plantas, prestándole poca atención al arándano.

 

Las especies nativas, una nueva esperanza para el arándano

Sin embargo, una abeja silvestre, la abeja del arándano del sureste, es un polinizador especializado, abundante y eficaz para los arándanos en todos los Estados de la costa del Golfo. Por desgracia, muchos productores de las zonas más bajas carecen de estas abejas o tienen muy pocas en sus campos. Estas abejas del arándano no se pueden manejar, pero la abeja minera, un pariente cercano, sí se puede gestionar activamente y trasladar para cubrir el déficit de polinizadores.

Aunque las abejas mineras aún no se comercializan, su reubicación es bastante sencilla, según explicó Sampson. Recoger las cápsulas de las abejas mineras de los nidos situados en el suelo, adheridos a las raíces de árboles caídos o a afloramientos arcillosos junto a la carretera, requiere una excavación cuidadosa y personal cualificado, pero el material para los nidos puede ser simplemente barro rico en arcilla secado al sol y recogido en la zona. Además, no se necesitan herramientas especializadas y los costes son mínimos.

Las abejas mineras deben transportarse mientras se encuentran en estado de letargo y, posteriormente, calentarse suavemente para que completen su desarrollo y salgan de sus capullos. Además, deben disponer de agua y material adicional para la construcción del nido que les ayude a prosperar.

Sampson explica:

“Estas abejas no producen suficiente miel para nosotros, solo la necesaria para ellas mismas; por lo tanto, la función principal de las abejas mineras sería la de polinizadoras de frutos. Sin embargo, la abeja minera sí muestra ciertas cualidades que la convierten en una candidata ideal para la gestión comercial: son generalistas en cuanto a las flores y tienen un fuerte instinto de orientación, por lo que anidan en el mismo lugar durante muchos años. Además, anidan en agrupaciones densas y se muestran dóciles con las personas que se acercan a sus nidos”.

Sampson señaló que las abejas mineras adultas se asemejan a pequeños abejorros de vuelo rápido, aunque anidan y se comportan de manera muy diferente.

Estas abejas deben su nombre a sus nidos tubulares horizontales, que se asemejan a diminutos pozos de mina en la arcilla, la cual endurecen hasta convertirla en “adobe” con la ayuda del agua que recogen. A medida que excavan más profundamente en un talud de arcilla, utilizan este exceso de arcilla para formar un tubo orientado hacia abajo o “chimenea” que cuelga de la entrada del nido.

Localizar y reubicar los nidos de las abejas mineras es bastante sencillo, ya que son fáciles de encontrar después de que las obras de construcción o los fenómenos meteorológicos naturales alteren el terreno y faciliten a las abejas el acceso a la arcilla recién removida. Tras encontrar los nidos, Sampson recoge los capullos de tierra y los traslada al lugar donde se someten a pruebas o se liberan como polinizadoras de frutos.

Sampson afirma que, dado que el hábitat de los polinizadores se está reduciendo continuamente debido a la creciente urbanización y al cultivo de cosechas, la gestión de las abejas silvestres autóctonas, como las abejas mineras, puede ayudar a conservar recursos naturales vitales y a que los agricultores aumenten sus rendimientos. Además, en el caso de los cultivos de frutas, frutos secos y hortalizas, las abejas autóctonas serán un componente esencial para optimizar la producción por acre de tierra, lo cual es vital para mantener un suministro alimentario mundial estable. 

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