Microtensiómetros para monitorizar de forma continua el estado hídrico del olivo

Un estudio de tres años confirma su capacidad para detectar diferencias entre estrategias de riego, aunque señala la necesidad de calibración y seguimiento a largo plazo

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14 Julio, 2026

Conocer el estado hídrico real del árbol es fundamental para ajustar el riego a las necesidades del cultivo. En olivar, una de las referencias más utilizadas es el potencial hídrico del tallo medido con cámara de presión, una técnica precisa pero manual, puntual y dependiente del momento de medición.

Los microtensiómetros ofrecen una alternativa para obtener información continua. Estos sensores se instalan en el tronco y registran cómo evoluciona su potencial hídrico a lo largo del día, permitiendo observar tanto el aumento del estrés como la recuperación posterior al riego. Sin embargo, su utilización en campo todavía necesita validarse durante periodos prolongados, especialmente en una especie como el olivo, capaz de soportar déficits importantes y regular su respuesta hidráulica.

Un trabajo publicado en Agricultural Water Management ha evaluado su funcionamiento durante tres campañas en condiciones mediterráneas. La investigación se desarrolló con la participación del Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE, CSIC-UV-GVA), el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) y la Università di Catania, entre otras entidades.

 

Tres campañas en un olivar comercial de Castellón

El estudio se realizó entre 2022 y 2024 en una explotación comercial de olivo "Serrana" gestionada por la Cooperativa de Viver, en Castellón. Los investigadores compararon árboles con riego completo, destinado a cubrir el 100 % de las necesidades estimadas del cultivo, con otros sometidos a riego deficitario regulado durante la fase de endurecimiento del hueso. En este segundo tratamiento se aplicó aproximadamente el 50 % de las necesidades hídricas durante parte del verano, lo que permitió obtener ahorros de agua del 23 %, 27 % y 17 % en las tres campañas, respectivamente.

Los microtensiómetros se instalaron en los troncos y registraron datos cada diez minutos. Sus lecturas se compararon con 92 mediciones del potencial hídrico del tallo realizadas mediante cámara de presión, sensores de humedad del suelo colocados a 40 y 100 centímetros y observaciones térmicas y multiespectrales obtenidas con dron en doce fechas. De esta forma, el ensayo no se limitó a comprobar si el sensor funcionaba, sino que analizó cómo se relacionaba con indicadores procedentes de la planta, el suelo y la copa del árbol.

 

Capacidad para detectar la respuesta del olivo al riego

Los resultados mostraron que el potencial hídrico del tronco y el potencial hídrico del tallo siguieron una evolución temporal parecida. A medida que avanzaba el verano y aumentaba la demanda evaporativa, ambos indicadores reflejaron un empeoramiento progresivo del estado hídrico de los árboles.

Los microtensiómetros también diferenciaron entre las dos estrategias de riego. Los valores medios del potencial hídrico del tronco fueron de -0,78 MPa en los árboles con riego completo y de -1,09 MPa en los sometidos a déficit regulado. Esta capacidad de discriminación se mantuvo incluso en fechas en las que las mediciones puntuales con cámara de presión o los indicadores térmicos no mostraron diferencias claras.

Su principal ventaja fue la continuidad. Una medición manual describe el estado del árbol en un momento concreto, mientras que el sensor registra la dinámica completa durante el día: el descenso del potencial hídrico cuando aumenta la transpiración, la intensidad del estrés alcanzado y la recuperación tras cada aplicación de agua.

El potencial hídrico del tronco presentó además una relación moderada con la humedad del suelo. Esta asociación fue más clara en la capa situada a 40 centímetros, con un coeficiente de determinación de 0,45, que a un metro de profundidad, donde se situó en 0,35. Los árboles con menor disponibilidad de agua mostraron, en general, potenciales más negativos.

Las imágenes obtenidas mediante dron aportaron una visión complementaria de la parcela. Los índices multiespectrales como NDVI o NDRE ofrecieron información estable sobre la cubierta vegetal, aunque no distinguieron claramente los tratamientos. Los indicadores térmicos fueron más sensibles a cambios puntuales en la transpiración y el estrés, pero las diferencias tampoco aparecieron de forma constante en todas las fechas.

Esquema de las mediciones utilizadas para evaluar el estado hídrico del olivo, combinando observaciones en planta y suelo con teledetección próxima mediante dron

 

La relación con la cámara de presión pierde estabilidad

El estudio también identificó una limitación importante. Aunque las mediciones del tronco y del tallo estuvieron relacionadas, su correspondencia se debilitó a medida que avanzaron las campañas. El coeficiente de determinación pasó de 0,50 en 2022 a 0,21 en 2024.

Esto significa que los microtensiómetros continuaron siendo capaces de seguir tendencias y detectar diferencias entre estrategias de riego, pero perdieron precisión para estimar los valores absolutos que se obtendrían mediante una cámara de presión.

Los autores apuntan a una combinación de causas fisiológicas y técnicas. El olivo tiene una elevada capacidad para almacenar agua en sus tejidos y amortiguar variaciones rápidas. Además, la exposición repetida al déficit puede modificar la conductividad del xilema, la regulación estomática y la relación hidráulica entre las hojas y el tronco.

También debe tenerse en cuenta el crecimiento radial del árbol. La formación de nuevas capas de xilema alrededor del punto de instalación puede aislar progresivamente el sensor del flujo principal y alterar su respuesta. Por este motivo, el trabajo plantea la necesidad de comprobar su funcionamiento cada campaña y valorar la recalibración, el reposicionamiento o incluso la sustitución del dispositivo en seguimientos de varios años.

 

Una herramienta complementaria para el riego de precisión

Los microtensiómetros no se presentan, por tanto, como un sustituto directo de la cámara de presión. Su mayor utilidad reside en el seguimiento continuo y en la detección de cambios relativos: permiten saber si el árbol entra en estrés, comparar la respuesta ante distintas dosis y observar cuánto tarda en recuperarse después del riego.

Para interpretar valores absolutos de forma fiable sería necesario realizar una calibración específica según la parcela, la variedad, las condiciones ambientales y los niveles de estrés. Los investigadores también proponen desarrollar algoritmos que incorporen variables como la temperatura del aire, el déficit de presión de vapor y el historial hídrico del árbol.

La combinación de sensores en el tronco, humedad del suelo, mediciones periódicas de referencia e imágenes térmicas aparece como la opción más completa. Este enfoque integra información continua de árboles concretos con una visión espacial del conjunto del olivar y puede contribuir a diseñar estrategias de riego más ajustadas a la respuesta real del cultivo.

 

Fuente

Vanella, D. et al. "Determining the water status of olive trees using microtensiometer sensors, on-ground and proximal sensing observations under Mediterranean climate conditions". Agricultural Water Management, 2026. DOI: 10.1016/j.agwat.2026.110633.

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