El manejo de cubiertas vegetales convierte a las abejas en un aliado estratégico para la fertilidad y resiliencia del olivar
La implantación de alfombras verdes y refugios para la fauna auxiliar demuestra que la conservación ambiental y el fomento de los polinizadores son compatibles con la rentabilidad económica de las explotaciones oleícolas actuales
Aunque el olivo es un cultivo principalmente anemófilo es decir, que se poliniza gracias a la acción del viento y no de los insectos, las abejas se han convertido en un aliado estratégico e indispensable para el futuro del sector oleícola. Con motivo del Día Mundial de las Abejas, se pone el foco en la importancia vital que tienen los polinizadores para proteger el suelo y garantizar la sostenibilidad del olivar mediterráneo, uno de los ecosistemas agrícolas más emblemáticos del sur de Europa.
El secreto radica en la flora silvestre. Las abejas desempeñan un papel esencial en el equilibrio ecológico del campo al polinizar las cubiertas vegetales presentes entre las calles del cultivo. Estas alfombras verdes, cada vez más implantadas en las explotaciones olivareras, no solo generan alimento y refugio para los insectos beneficiosos, sino que son la principal barrera para combatir la erosión, mejorar la infiltración del agua y aumentar la materia orgánica de unos suelos amenazados por la desertificación y el cambio climático.
Mariela Valdivia, responsable de Asesoramiento de Grupo Interóleo, destaca:
"Cuando protegemos a las abejas, protegemos también la biodiversidad del olivar y la sostenibilidad futura del campo. Un olivar vivo no es solo un lugar donde se producen aceitunas; es un ecosistema complejo donde plantas, insectos, aves y suelo trabajan en un equilibrio perfecto".
Cooperalive o el modelo de Olivares Vivos llevado al cooperativismo
La optimización de un modelo de olivicultura regenerativa cuenta ya con casos de éxito en la comercialización y valorización del aceite de oliva virgen extra. Un claro ejemplo de este compromiso es el Grupo Operativo Cooperalive, un proyecto de innovación desarrollado junto a entidades de referencia como Citoliva, SEO/BirdLife, la Diputación Provincial de Jaén y Grupo Interóleo, cuyo objetivo fue trasladar el exitoso modelo "Olivares Vivos" al ámbito cooperativo.
Gracias a esta iniciativa, fincas y almazaras del grupo implantaron actuaciones directas para recuperar la biodiversidad en sus explotaciones:
- Revegetación de espacios improductivos con flora autóctona.
- Instalación de nidales y refugios específicos para la fauna auxiliar.
- Manejo sostenible de cubiertas vegetales diseñadas específicamente para servir de alimento a polinizadores como las abejas.
Los resultados técnicos del proyecto evidenciaron el enorme potencial del olivar tradicional como refugio natural, registrándose un incremento notable en la presencia de aves insectívoras, polinizadores y especies clave para el control biológico de plagas, lo que demuestra que la rentabilidad económica y la conservación ambiental pueden ir de la mano.
Un sector oleícola moderno y conectado con la vida
Cabe recordar que más del 75% de los cultivos alimentarios del planeta dependen, al menos en parte, de la polinización. Por ello, la colmena ya no se visualiza como un elemento ajeno al olivar, sino como el símbolo de una transición imparable en el sector oleícola hacia prácticas agrarias responsables que reduzcan la degradación de los hábitats. Con el impulso de estas metodologías ecológicas, el sector reafirma su compromiso con un modelo de olivar moderno, competitivo y conectado con el territorio, donde la producción de un aceite de oliva virgen extra de la máxima calidad sea sinónimo de proteger la biodiversidad y la vida que sostiene los campos.
