Cómo las semillas de Lupinus impulsan una agricultura mediterránea más sostenible
Investigación para desarrollar cubiertas vegetales más resilientes alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible
FEUGA
Según Feuga, la agricultura mediterránea afronta un desafío creciente: producir de forma sostenible en un contexto de elevada variabilidad climática y suelos con características muy diversas. Los efectos del cambio climático intensifican estas limitaciones, dificultan el establecimiento de los cultivos y comprometen la conservación de los recursos naturales. En este escenario, la investigación aplicada desempeña un papel fundamental para desarrollar soluciones que permitan avanzar hacia una agricultura más resiliente y alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente el ODS 2 (Hambre Cero), el ODS 13 (Acción por el Clima) y el ODS 15 (Vida de Ecosistemas Terrestres).

Fuente: Naciones Unidas
Una de las estrategias con mayor potencial es el uso de cubiertas vegetales basadas en leguminosas del género Lupinus. Estas especies destacan por su capacidad para fijar nitrógeno atmosférico, mejorar la fertilidad y la estructura del suelo, favorecer la biodiversidad y reducir la dependencia de fertilizantes minerales, contribuyendo así a una gestión más sostenible de los cultivos leñosos mediterráneos.
Con el objetivo de facilitar su implantación en condiciones reales de campo, el Grupo Operativo MAXI-CoberLEG desarrolla una investigación centrada en comprender cómo las características de las semillas y las condiciones del suelo determinan el éxito de estas cubiertas vegetales. El proyecto estudia la dormancia, la germinación y la adaptación de diferentes especies y genotipos de Lupinus para identificar los materiales con mejor comportamiento en distintos ambientes edáficos mediterráneos.
Uno de los principales factores que condiciona el éxito de las cubiertas vegetales es la dormancia o latencia de las semillas. En algunas especies de Lupinus, la cubierta seminal es dura e impermeable, impide la entrada de agua y retrasa la germinación durante semanas o incluso meses.
Durante el proyecto se analizaron 50 genotipos pertenecientes a L. angustifolius, L. luteus y L. albus, evaluando el tiempo necesario para iniciar la germinación y su capacidad de establecimiento. Los resultados demostraron que una germinación rápida no siempre garantiza un buen desarrollo posterior, ya que las variedades con menor dormancia no siempre originan plántulas más vigorosas. Por ello, la selección debe considerar tanto la velocidad de germinación como la capacidad de adaptación a condiciones ambientales variables.
Además de las características de la semilla, el proyecto analizó la influencia de distintos tipos de suelo y niveles de pH sobre la germinación. Los modelos lineales mixtos identificaron interacciones significativas entre la especie y las condiciones edáficas, con diferencias de adaptación de entre un 20 % y un 80 % según la combinación de genotipo y suelo. Los genotipos de L. albus y L. luteus destacaron por su adaptación consistente a diferentes condiciones edáficas, confirmando que la interacción entre genética y suelo resulta decisiva para el establecimiento de las cubiertas vegetales.
Estos avances tienen una repercusión directa sobre la sostenibilidad de la agricultura mediterránea. Un establecimiento más eficiente de cubiertas vegetales de invierno en cultivos como los cítricos ayuda a conservar el suelo, reducir la erosión, favorecer la infiltración del agua, incrementar la biodiversidad y mejorar la fertilidad del terreno. Además, el uso de leguminosas adaptadas a cada ambiente reduce la dependencia de fertilizantes nitrogenados industriales, disminuye los costes de producción y la huella ambiental, al tiempo que refuerza la resiliencia de los sistemas agrarios frente al cambio climático.
En definitiva, el trabajo del Grupo Operativo MAXI-CoberLEG demuestra cómo la investigación aplicada puede ofrecer soluciones innovadoras para una agricultura mediterránea más sostenible. La selección de genotipos de Lupinus adaptados a las condiciones edáficas mejora el establecimiento de las cubiertas vegetales, optimiza el uso de los recursos naturales y fortalece la capacidad de los sistemas agrícolas para afrontar los efectos del cambio climático. Así, la colaboración entre ciencia y sector agrario contribuye de forma práctica al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Los resultados obtenidos ofrecen además una base sólida para futuras investigaciones, programas de mejora genética y estrategias de transferencia tecnológica dirigidas a agricultores, técnicos y administraciones. Su aplicación facilitará decisiones más precisas sobre la elección de variedades, incrementará la eficacia de las cubiertas vegetales y favorecerá sistemas agrícolas más competitivos, rentables y respetuosos con el medio ambiente a largo plazo, beneficiando también las comunidades.
El proyecto MAXI-CoberLEG está enmarcado dentro del Plan Estratégico de la Política Agraria Común (PEPAC) 2023-2027, financiado en un 80% por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) de la Unión Europea y en un 20% por el por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). La Dirección General de Desarrollo Rural, Innovación y Formación Agroalimentaria (DGDRIFA) es la autoridad encargada de la aplicación de dichas ayudas.
Presupuesto total del proyecto: 592.541,60 € Subvención total: 579.328,98 €
Fuente: FEUGA
Fuente de imagen: Pixabay
