Sistemas de suelo estructural mejoran el desarrollo radicular y la gestión del agua en entornos urbanos
Tecnologías como Silva Cell permiten aumentar el volumen de suelo disponible, reducir la compactación y optimizar la infiltración en zonas con limitaciones estructurales
PROJAR
En un contexto donde el desarrollo radicular en entornos urbanos se ve limitado por la compactación del suelo, la falta de volumen disponible y las condiciones deficientes de drenaje, distintas soluciones técnicas están ganando protagonismo. En esta línea, empresas como Projar trabajan en sistemas que permiten mejorar las condiciones del suelo y favorecer el crecimiento del arbolado. Estos factores afectan directamente al crecimiento, la estabilidad y la longevidad del arbolado, además de reducir su capacidad para prestar servicios ecosistémicos.
En muchos casos, los suelos urbanos presentan una estructura degradada, con baja aireación y escasa infiltración, lo que dificulta el desarrollo de raíces activas y funcionales. A ello se suma la presión derivada del tránsito de peatones, vehículos y la presencia de infraestructuras, que agrava la compactación del terreno.
Suelo estructural y volumen radicular disponible
Para abordar estas limitaciones, en los últimos años se han desarrollado soluciones basadas en sistemas de suelo estructural que permiten desacoplar las cargas del pavimento del volumen de suelo destinado al crecimiento radicular.
Entre estas soluciones se encuentra el sistema Silva Cell, distribuido en España por Projar, que consiste en una estructura modular formada por celdas capaces de soportar cargas en superficie mientras mantienen un volumen de suelo aireado y no compactado en su interior.
Este tipo de sistemas permite incrementar significativamente el volumen de suelo disponible por árbol, facilitando un desarrollo radicular más equilibrado. Cada módulo puede aportar entre aproximadamente 0,3 y 1,1 m³ de suelo útil, en función de su configuración, lo que representa una mejora sustancial frente a soluciones tradicionales. Además, la estructura favorece la correcta circulación de aire y agua en el suelo, aspectos clave para la actividad radicular y la absorción de nutrientes.
Integración con la gestión del agua
Otro de los aspectos relevantes de estos sistemas es su contribución a la gestión del agua en entornos urbanos. El diseño de las celdas permite la infiltración del agua de lluvia y su almacenamiento temporal en el suelo, reduciendo el volumen de escorrentía y la carga sobre las redes de drenaje. En este sentido, se integran dentro de las denominadas soluciones de drenaje sostenible, cada vez más presentes en proyectos urbanos. La combinación de suelo, vegetación y biota contribuye además a la mejora de la calidad del agua, favoreciendo la retención de sólidos y la degradación de contaminantes.
Aplicación en proyectos urbanos
La implementación de este tipo de tecnologías ya se está llevando a cabo en distintos proyectos de renovación urbana. Un ejemplo es la actuación en el entorno del Prado de San Sebastián, en Sevilla, donde se ha utilizado este sistema con el objetivo de mejorar las condiciones del suelo y favorecer el desarrollo del arbolado.
En este tipo de intervenciones, el proceso incluye la excavación del terreno, la instalación de las celdas modulares, el relleno con suelo estructurado y la posterior pavimentación, manteniendo la compatibilidad entre el uso urbano y la salud del arbolado.

Aplicabilidad más allá del entorno urbano
Aunque estos sistemas se han desarrollado principalmente para su uso en ciudades, los principios en los que se basan, aumento del volumen de suelo útil, mejora de la aireación y optimización del agua disponible, son también relevantes en otros contextos agrícolas y hortícolas donde existen limitaciones físicas del suelo.
Además, este tipo de soluciones contribuye a mejorar la salud y longevidad del arbolado, favorece la estabilidad del pavimento y ayuda a mitigar los efectos del estrés hídrico en entornos urbanos, aspectos cada vez más relevantes en el contexto actual. La mejora de las condiciones del entorno radicular se consolida así como un factor clave en el rendimiento y la sostenibilidad de los sistemas vegetales, tanto en espacios urbanos como en entornos productivos.
