Los bancos de semillas se convierten en clave para el futuro de la agricultura
El banco genético CGN destaca la importancia de conservar y compartir semillas para desarrollar cultivos más resistentes frente al cambio climático y nuevas enfermedades
Las semillas en un banco de genes no solo se guardan para su conservación a largo plazo. También se usan para crear cultivos más resistentes.
Estas semillas ayudan a conservar la biodiversidad agrícola. También facilitarán investigaciones sobre enfermedades, plagas y cómo adaptarse al cambio climático.
Con el aumento de las temperaturas, la escasez de agua y la aparición de nuevas enfermedades en los cultivos, la conservación de recursos genéticos es crucial para el futuro de la agricultura.
Cada variedad de semilla almacenada tiene características únicas. Estas pueden ayudar a desarrollar plantas más resistentes y adaptadas a las nuevas condiciones climáticas.
El Centro de Recursos Genéticos de los Países Bajos (CGN), perteneciente a Wageningen University & Research, gestiona colecciones de casi cuarenta cultivo que comprenden más de 24000 accesiones disponibles para su distribución, reunidas cuidadosamente con material de todo el mundo.
Semillas para afrontar los retos del futuro
Cultivos como la lechuga, el tomate, las espinacas o el pimiento figuran entre los más solicitados por universidades, centros de investigación y empresas de mejora genética. Estas semillas se utilizan para estudiar cómo hacer que las plantas sean resistentes a las enfermedades, cómo adaptarse al clima y cómo desarrollar nuevas variedades de cultivos.
Los responsables de este banco genético destacan que la diversidad genética se ha vuelto uno de los recursos más valiosos para garantizar la seguridad alimentaria. Cuanto mayor es la variedad genética que hay disponible, mayores son las posibilidades de encontrar y desarrollar cultivos capaces de adaptarse a nuevas condiciones climáticas o enfermedades.
Además de guardar semillas, este banco sigue ampliando su colección de semillas mediante colaboraciones con otros países y programas de investigación agrícola. El objetivo es tener recursos genéticos disponibles para proyectos futuros que busquen hacer la agricultura más sostenible, productiva y mejor.
Los expertos creen que este tipo de bancos de semillas será cada vez más importante en la agricultura moderna, especialmente ante los desafíos del cambio climático y la creciente demanda de alimentos en todo el mundo.
