El CYVCV pone a prueba la bioseguridad de la citricultura
La jornada celebrada en Elche reunió al IVIA, los servicios de Sanidad Vegetal de la Comunitat Valenciana y la Región de Murcia y representantes del sector viverístico para analizar la situación del virus de la clorosis nervial amarilla de los cítricos, las medidas adoptadas y las principales dificultades para su detección y contención
La clorosis nervial amarilla de los cítricos, causada por el Citrus yellow vein clearing virus (CYVCV), ha generado preocupación entre productores, viveristas y administraciones tras su detección en España. Su presencia en plantaciones jóvenes de limón de Alicante y Murcia, la existencia de cítricos infectados sin síntomas y su distribución irregular dentro del árbol complican tanto la identificación visual como el diagnóstico mediante muestreo.
Estas cuestiones fueron abordadas el 16 de julio en Elche durante una jornada organizada por la Cátedra de Eficiencia Hídrica y Agricultura Sostenible de la Universidad de Alicante, celebrada en la sede de la Comunidad General de Regantes Riegos de Levante Margen Izquierda del Segura. El encuentro contó con la participación de especialistas del IVIA, la Generalitat Valenciana, la Región de Murcia y Viveros AVASA, además de una mesa redonda con representantes del sector.
Una distribución irregular que dificulta el diagnóstico
Antonio Olmos Castelló, investigador del IVIA y responsable del Laboratorio Nacional de Referencia, explicó que los síntomas aparecen principalmente en las hojas jóvenes y se caracterizan por el amarilleamiento de las nervaduras y diferentes deformaciones del limbo. Sin embargo, pueden dejar de apreciarse cuando las hojas maduran, mientras que algunas especies y variedades infectadas no presentan signos visibles.
La expresión de los síntomas también está condicionada por factores como la temperatura, el aislado del virus y el genotipo de la planta. Esta variabilidad impide basar la detección únicamente en la inspección visual, especialmente cuando se trabaja con material asintomático. Durante la jornada, el naranjo y el mandarino fueron descritos como "reservorios silenciosos", ya que pueden permanecer asintomáticos pese a estar infectados. Esta circunstancia dificulta la identificación visual y permite que existan plantas portadoras del virus sin signos externos que adviertan de su presencia.
Antonio Olmos Castelló, investigador del IVIA y responsable del Laboratorio Nacional de Referencia, durante su intervención sobre el diagnóstico del CYVCV
A esta dificultad se suma la distribución irregular del virus dentro del árbol. Los análisis realizados por el IVIA han mostrado que una misma planta puede presentar ramas con concentraciones elevadas del virus, otras con niveles reducidos y algunas en las que no llega a detectarse. Por ello, el muestreo constituye uno de los puntos críticos del diagnóstico. A partir de sus ensayos, el IVIA recomienda recoger material de diferentes partes de la planta y agrupar muestras procedentes de ocho ramas. La selección del tejido también resulta determinante, ya que limitar el análisis a un único brote joven puede aumentar la probabilidad de obtener un resultado negativo en una planta infectada.
El CYVCV no se transmite por semilla, pero puede dispersarse mediante material vegetal infectado, insectos vectores y herramientas de poda o corte contaminadas. Por este motivo, durante las intervenciones se insistió especialmente en la desinfección de las herramientas como una medida básica de bioseguridad para reducir la transmisión mecánica entre plantas.
Síntomas observados en hojas de cítricos afectadas por el CYVCV
Una PCR adaptada a los aislados detectados en España
El IVIA ha desarrollado una técnica de PCR en tiempo real después de comprobar que algunos de los métodos disponibles no detectaban correctamente los aislados españoles. Según Olmos, el procedimiento ha sido probado también con aislados de China, Italia y Turquía y se ha validado conforme a los estándares establecidos para los métodos oficiales de diagnóstico.
El laboratorio trabaja asimismo en la adaptación del análisis a equipos portátiles capaces de procesar hasta 48 muestras. Este sistema permitiría completar la toma y el procesamiento de las muestras en menos de una hora, aunque el grado de sensibilidad depende del procedimiento de extracción utilizado. La secuenciación de genomas completos constituye otra de las líneas de trabajo. Los aislados españoles analizados hasta el momento forman un grupo estrechamente relacionado, lo que apunta a un posible origen compartido. Paralelamente, la Organización Europea y Mediterránea para la Protección de las Plantas está elaborando un análisis de riesgo del CYVCV con participación de especialistas del IVIA.
Plantaciones jóvenes afectadas en el sur de Alicante
Vicente Dalmau Sorlí, del Servicio de Sanidad Vegetal de la Generalitat Valenciana, presentó los resultados de las prospecciones realizadas en la Comunitat Valenciana. Las primeras detecciones procedieron de muestras aleatorias recogidas a finales de 2025 en árboles que no mostraban síntomas, dentro de una prospección inicialmente dirigida al virus de la tristeza de los cítricos.
Tras esos resultados, se desarrollaron nuevas inspecciones y se puso en marcha una prospección específica en plantaciones jóvenes del sur de Alicante. Según los datos expuestos durante la jornada, se han identificado 34 parcelas positivas, que representan aproximadamente 89 hectáreas y 38.000 árboles. La mayoría de las detecciones corresponde a limoneros, aunque también se han encontrado positivos asintomáticos en otros cítricos.
Los casos no presentan una distribución continua en forma de mancha, sino que se encuentran repartidos por distintos municipios. Esta disposición plantea la posibilidad de que existan diferentes puntos de introducción del virus y refuerza la importancia de reconstruir la trazabilidad del material empleado en las plantaciones.
Vicente Dalmau Sorlí, del Servicio de Sanidad Vegetal de la Generalitat Valenciana, durante su intervención sobre la situación del CYVCV en la Comunitat Valenciana
Más de 80.000 plantas de vivero sometidas a control
La Generalitat Valenciana ha establecido durante 2026 un protocolo específico para analizar los lotes de plantas de vivero antes de su comercialización. Hasta la fecha de la jornada se habían realizado cerca de 8.000 análisis, cada uno correspondiente a una agrupación de diez muestras, lo que representa más de 80.000 plantas sometidas a control.
El muestreo se ha diseñado con un nivel de confianza del 80 % para detectar una presencia del virus del 5 % dentro de cada lote. Los lotes en los que se ha obtenido algún resultado positivo se han inmovilizado y destruido, mientras que únicamente los negativos han sido autorizados para su comercialización con la correspondiente etiqueta de certificación y el pasaporte fitosanitario.
Las medidas adoptadas en las zonas productoras de limón del sur de Alicante incluyen el tratamiento frente a los insectos vectores cuando se confirma una plantación infectada y la destrucción del material vegetal afectado. Para los operadores de material de reproducción también se contemplan el seguimiento de pulgones y moscas blancas, la desinfección de las herramientas de corte y la conservación de los registros de trazabilidad durante al menos tres años.
La desinfección de las herramientas de poda y corte ocupó un lugar destacado durante la jornada. Esta actuación reduce el riesgo de trasladar mecánicamente el virus desde una planta infectada a otra y forma parte de las prácticas de bioseguridad que deben incorporarse al trabajo habitual en las plantaciones.
Murcia localiza positivos principalmente en limoneros jóvenes
Juan Fernando Navarro Hernández, del Servicio de Sanidad Vegetal de la Región de Murcia, explicó que las primeras cinco parcelas positivas de la comunidad fueron confirmadas en mayo de 2026. A partir de estas detecciones, la Administración reconstruyó el origen de los plantones e inició la inspección de parcelas establecidas durante las tres últimas campañas.
La prospección ha alcanzado 32 municipios murcianos. De las 788 muestras analizadas hasta la fecha de la jornada, 73 habían resultado positivas, principalmente en plantaciones jóvenes de limonero. La superficie contabilizada se situaba en aproximadamente 208 hectáreas. A diferencia de la Comunitat Valenciana, la resolución adoptada en Murcia no establece por el momento el arranque obligatorio de las plantaciones afectadas. Los arranques realizados han sido voluntarios y han correspondido principalmente a productores que observaron una evolución deficiente de los árboles durante sus primeros años.
La trazabilidad del material vegetal, una herramienta esencial
José Cuenca Ibáñez, director técnico de Viveros AVASA, repasó el funcionamiento del sistema de certificación del material citrícola y los controles aplicados desde las plantas iniciales y de base hasta la producción de plantones comerciales.
El sistema permite documentar el origen y los movimientos del material a lo largo de las diferentes fases de multiplicación. Las etiquetas de certificación y el pasaporte fitosanitario facilitan la identificación de la variedad, el patrón, el vivero productor y el lote al que pertenece cada partida, información necesaria para reconstruir la trazabilidad cuando se detecta una plantación positiva.
Durante la mesa redonda se aclaró que un resultado negativo no equivale al análisis individual de todas las plantas del lote, sino que procede de un muestreo estadístico. Los representantes de la Administración señalaron que todos los lotes comercializados en la Comunitat Valenciana durante 2026 han pasado por este control previo.
El hierro puede ocultar los síntomas, pero no actúa sobre el virus
Las preguntas de los asistentes se centraron en la posibilidad de mantener las plantaciones infectadas mediante fertilización, poda o tratamientos frente a los vectores. Los especialistas explicaron que el aporte de hierro puede reducir temporalmente la clorosis y hacer que el árbol muestre una apariencia de recuperación, pero no actúa sobre el virus ni evita que la planta continúe infectada. Además, al hacer menos visible el amarilleamiento, puede dificultar la identificación visual de las plantas afectadas.
Los tratamientos dirigidos contra pulgones y moscas blancas tampoco curan los árboles infectados. Su función es reducir las poblaciones de posibles vectores y limitar el traslado del virus desde una planta infectada hasta otras plantas de la parcela o de explotaciones próximas.
Actualmente no existe un tratamiento curativo para el CYVCV. Las actuaciones se apoyan, por tanto, en el diagnóstico temprano, el muestreo representativo, el control de los insectos vectores, la desinfección de las herramientas, la trazabilidad y el uso de material vegetal sometido a controles oficiales.
Asistentes a la jornada sobre la situación del CYVCV en la citricultura, celebrada en Elche
Protocolos de bioseguridad ante futuras amenazas como el HLB
La jornada concluyó señalando la necesidad de coordinar las estrategias entre comunidades autónomas y reforzar la participación del Ministerio de Agricultura, dado que la distribución del virus y los movimientos de material vegetal superan los límites administrativos regionales.
Durante la mesa redonda también se planteó que la aparición del CYVCV, pese a presentar una gravedad menor que otras amenazas fitosanitarias, permite poner en práctica y revisar los protocolos de bioseguridad del sector citrícola. El diagnóstico, el muestreo, la trazabilidad del material vegetal, el control de vectores, la desinfección de herramientas y la coordinación entre administraciones adquieren así una relevancia que trasciende la respuesta a este virus.
En este contexto, el HLB fue citado como ejemplo de una amenaza de mayor gravedad frente a la que el sector debe estar preparado. La experiencia con el CYVCV pone de relieve la importancia de disponer de protocolos revisados y de capacidad de coordinación para responder ante la posible llegada de nuevos organismos perjudiciales para la citricultura.
