Plataforma Tierra analiza en Picanya el auge de las brásicas de especialidad
Diferenciación varietal, manejo técnico y mercados de alto valor centran una jornada que confirma el creciente interés por los cultivos premium
La Plataforma Tierra de Cajamar reunió en Picanya a técnicos, casas de semillas, productores y operadores comerciales en una jornada dedicada a las brásicas de especialidad, un segmento que está ganando peso en mercados exigentes como Alemania, Francia o los países nórdicos. Lejos de centrarse exclusivamente en variedades tradicionales, el encuentro puso el foco en la diferenciación varietal como herramienta estratégica, en la adaptación agronómica a nichos específicos y en el potencial de productos que, sin competir en volumen, lo hacen en valor. La sesión combinó análisis técnico en campo, reflexión comercial y ejemplos concretos de materiales que ya están marcando tendencia en mercados de alto poder adquisitivo.
Más que volumen: producir diferente para vender diferente
Uno de los mensajes más claros de la jornada fue que el futuro de muchas brassicas pasa por abandonar la lógica exclusiva del rendimiento por hectárea y apostar por la segmentación. En coliflor, por ejemplo, trabajar con densidades de 3–4 plantas/m² permite modular el calibre y abrir la puerta a formatos “mini” con mayor precio unitario.
Se trata de jugar con el marco de plantación y con el objetivo final del producto: no es lo mismo producir para industria que para lineales premium o restauración especializada. En el caso del brócoli de brotes tipo Bimi®, los marcos pueden situarse en torno a 6 plantas/m², con separación de 1 metro entre líneas y gotero a 0,33 m, buscando equilibrio entre desarrollo vegetativo, calidad del tallo y capacidad de recolección escalonada.
Aunque el rendimiento absoluto sea inferior al de los materiales estándar, el ahorro en costes equilibra la balanza comercial. La propuesta de valor es sencilla: eficiencia optimizada a un precio más competitivo.
Bimi® (Sakata): el brócoli de tallo que cambió la categoría
Desarrollado por Sakata Seed Corporation, Bimi® es el resultado de la hibridación entre brócoli convencional y col oriental (kai-lan). Su principal rasgo diferencial es el tallo largo y completamente comestible, acompañado de floretes pequeños y delicados.
Desde el punto de vista agronómico, se trata de un cultivo que permite recolecciones escalonadas gracias a su capacidad de rebrote, lo que facilita una planificación comercial flexible. La planta mantiene un crecimiento activo tras los primeros cortes, permitiendo varios pases en campo. En términos organolépticos, Bimi® ofrece un sabor más suave y ligeramente dulce que el brócoli tradicional, con notas que recuerdan al espárrago verde. Esta característica ha sido clave para su posicionamiento en restauración y en lineales premium, especialmente en Reino Unido, Alemania y países nórdicos.

Sakata destaca además su perfil nutricional, con alto contenido en fibra, vitaminas y compuestos antioxidantes. La empresa ha trabajado el producto no solo desde la genética, sino también desde el marketing, posicionándolo como una verdura saludable, versátil y sin desperdicio —100 % comestible del tallo al florete—. La estrategia ha sido clara: convertir una innovación varietal en una nueva categoría comercial.
Fioretto (Tozer): la coliflor reinterpretada
La coliflor de brotes Fioretto, comercializada en Europa por Tozer Seeds, rompe con el concepto de pella compacta y pesada. Su arquitectura de tallos alargados y floretes pequeños ofrece tres ventajas competitivas:
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Cero desperdicio: Facilita la preparación en cocina y reduce mermas.
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Versatilidad: Ideal para consumo en crudo o salteados rápidos.
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Valor añadido: Al ser una "coliflor lista para usar", conecta con el consumidor urbano que prioriza la conveniencia.
Aunque su rendimiento por planta es menor que el de la coliflor estándar, su acceso a segmentos de alto valor garantiza la rentabilidad del cultivo.

Tozer ha desarrollado distintos ciclos para escalonar producción y garantizar continuidad de suministro. Aunque el rendimiento por planta no compite con el de coliflores estándar, el posicionamiento como especialidad permite acceder a segmentos de mayor valor. El concepto de “coliflor lista para usar” conecta especialmente bien con consumidores urbanos y restauración moderna.
Remolacha blanca y chicorias de Bejo: color, diferenciación y nicho
Entre las referencias analizadas también destacaron materiales de Bejo, como la remolacha blanca Avalanche.
Avalanche es una remolacha de raíz blanca, piel lisa y pulpa uniforme, con sabor más suave y menos terroso que la remolacha convencional. Esta característica la hace especialmente interesante para mercados que buscan innovación visual sin renunciar a la versatilidad culinaria. En cocina permite combinaciones cromáticas atractivas junto a variedades rojas tradicionales, y ofrece buena uniformidad de forma y calibre.
En el caso de las chicorias, Bejo trabaja tanto materiales verdes suaves como variedades rojas con alto contenido en antocianinas, como Canaletto. Estas últimas aportan no solo diferenciación estética en el lineal, sino también valor funcional asociado a compuestos antioxidantes.

La estrategia en estos materiales no es volumen, sino segmentación: aportar color, contraste y valor añadido en mercados que ya no compran solo por precio. Clima, manejo y posicionamiento: la técnica como factor decisivo. Más allá de la genética, la jornada insistió en que el éxito de estas especialidades depende de la precisión en el manejo. El ajuste de densidades, la gestión del riego, la planificación de cortes escalonados y la correcta interpretación del calendario climático resultan determinantes para obtener la calidad esperada. En cultivos como kale o col de Bruselas, la recolección puede prolongarse durante meses si el manejo es adecuado. En otros casos, como el kale, factores como la presión de mosca blanca en primavera pueden condicionar el calendario. La diferenciación no se improvisa. Se planifica desde el diseño del cultivo hasta la comunicación comercial.
Una tendencia que va más allá de la moda
La jornada dejó claro que las brásicas de especialidad no son una anécdota coyuntural. Responden a un cambio estructural en la demanda: productos saludables, visualmente atractivos, con historia varietal y diferenciación clara. Para los productores, representan una vía alternativa frente a mercados saturados de producto estándar. Para las casas de semillas, una oportunidad de desarrollar genética alineada con nuevos patrones de consumo. Y para los técnicos de campo, un terreno donde el manejo agronómico fino marca la diferencia. Plataforma Tierra volvió a ejercer como punto de encuentro entre genética, técnica y mercado. Un espacio donde la innovación varietal no se queda en el catálogo, sino que se analiza desde su impacto real en campo y en el lineal.
