El fertirriego y la huella hídrica marcan la sostenibilidad en arándano y frambuesa
Un estudio del IFAPA evalúa la huella hídrica en arándano y frambuesa bajo condiciones reales de cultivo, mostrando cómo el manejo del riego y la fertilización influye directamente en la sostenibilidad y el impacto ambiental.
Uno de los grandes retos para la agricultura es el uso del agua y su aprovechamiento, sobre todo en zonas como el sur de España donde los periodos de sequía cada vez son más frecuentes. En cultivos como los frutos rojos, este desafío es aún mayor, porque no solo importa cuánta agua se utiliza, sino como se gestiona. Un uso inadecuado puede acabar afectando la calidad del suelo.
Un estudio basado en condiciones reales
A diferencia de otros trabajos más teóricos, en este estudio se han utilizado datos reales tras el análisis de aspectos clave como el agua aplicada, el drenaje, la evapotranspiración del cultivo o el nitrógeno utilizado en la fertilización.
Todo esto ha permitido obtener una imagen bastante clara de que es lo que ocurre en el campo.
Qué es la huella hídrica y por qué importa
Uno de los puntos centrales del estudio es la huella hídrica, un indicador que no solo mide el agua que necesita el cultivo, sino también el impacto que genera sobre su entorno.
Los datos muestran diferencias claras entre cultivos y manejos. En el caso de la frambuesa, la huella hídrica total se sitúa entre los 290 y 350 litros por kilo producido.
En el arándano, los valores son más elevados, alcanzando aproximadamente los 540 litros por kilo en plantaciones adultas. En ambos casos, una parte importante de esa huella está relacionada con el uso de fertilizantes y el riesgo de contaminación por nitratos.
Accede al artículo: "Huella hídrica y manejo del riego y la fertilización en arándano y frambuesa"
