Cómo mitigar la Botrytis durante períodos de mayor riesgo meteorológico

Botrytis en invierno: gestión técnica del riesgo en un escenario de alta humedad

Cómo mitigar la Botrytis durante períodos de mayor riesgo meteorológico (1).jpg

Febrero suele ser un mes especialmente delicado desde el punto de vista sanitario en muchos cultivos hortícolas y frutícolas. Las sucesivas borrascas, la elevada humedad ambiental y unas temperaturas moderadas crean un escenario favorable para el desarrollo de Botrytis cinerea, uno de los patógenos más problemáticos tanto en campo como en poscosecha. Con registros térmicos que oscilan entre los 13 y 17 °C en zonas costeras y entre 7 y 13 °C en áreas interiores, el riesgo de infección aumenta de forma notable, especialmente cuando la humedad permanece durante varias horas sobre hojas, flores o frutos.

La botrytis es un hongo necrotrófico altamente adaptable, capaz de infectar una amplia gama de cultivos. Su desarrollo se ve favorecido por la presencia de agua libre en la superficie vegetal durante más de 12 horas y por temperaturas suaves, condiciones que se repiten con frecuencia a finales del invierno. Además, sus esporas se dispersan fácilmente por el viento, el agua, los restos vegetales o durante la manipulación del producto, y el patógeno puede permanecer latente hasta manifestarse en fases avanzadas de maduración o incluso durante el almacenamiento.

 

La base del control empieza en el manejo del cultivo

Desde un enfoque técnico, la gestión eficaz de la botrytis comienza mucho antes de la aplicación de cualquier tratamiento. Las prácticas culturales siguen siendo una de las herramientas más eficaces para reducir la presión de la enfermedad. Una correcta ventilación del cultivo, el control de la densidad foliar, el aclareo de racimos o frutos y un buen drenaje del suelo contribuyen a reducir el tiempo de permanencia de la humedad sobre la planta. Del mismo modo, la eliminación adecuada de restos de poda, hojas caídas y frutos afectados resulta clave para reducir la presencia de inóculo primario en la parcela.

A estas medidas se suma la importancia de evitar heridas durante la cosecha y la manipulación, así como asegurar una correcta desinfección de herramientas y envases. Un manejo cuidadoso del cultivo reduce significativamente el riesgo de infección y permite llegar a las fases más sensibles con una menor presión del patógeno.

 

Herramientas biológicas y estrategias sin residuos

Cuando las condiciones climáticas y los modelos predictivos indican un riesgo elevado, la intervención fitosanitaria se vuelve necesaria. En este contexto, el uso de soluciones biológicas cobra especial relevancia, especialmente en sistemas de producción con exigencias estrictas en materia de residuos. Los biofungicidas basados en microorganismos beneficiosos actúan mediante mecanismos como la exclusión competitiva, ocupando el espacio y los recursos antes de que el patógeno pueda establecerse.

Este tipo de soluciones presentan ventajas claras en situaciones de alta humedad, ya que su eficacia no se ve comprometida por lluvias moderadas y permiten aplicaciones cercanas a la cosecha sin riesgo de residuos químicos ni metabolitos detectables. Además, al no basarse en mecanismos químicos clásicos, no generan resistencias y pueden integrarse en programas preventivos tanto en campo como en fases de cosecha y poscosecha.

La eficacia de estas estrategias se refuerza cuando se combinan con una nutrición equilibrada del cultivo. El exceso de nitrógeno favorece tejidos más blandos y susceptibles, mientras que un adecuado aporte de calcio y micronutrientes contribuye a reforzar la estructura celular y mejorar la resistencia natural de la planta. La utilización de herramientas de diagnóstico y plataformas de gestión nutricional permite ajustar las decisiones y reducir factores predisponentes a la enfermedad.

La gestión de la botrytis bajo estándares exigentes no implica una menor capacidad de control, sino un cambio de enfoque. Se trata de anticiparse, interpretar correctamente las condiciones de riesgo y aplicar soluciones eficaces y compatibles con las demandas actuales del mercado. En este sentido, el control integrado, basado en conocimiento técnico y rigor agronómico, se consolida como la vía más sólida para reducir pérdidas sin comprometer la calidad ni la rentabilidad.

whatsapp