El proyecto Mimonte cumple una etapa
El Proyecto Mimonte ha permitido realizar acciones de forestación, de concienciación a la sociedad, y, en su evento final, destacar los aspectos que requieren mayores esfuerzos futuros
Entre las acciones de Mimonte están acciones de forestación, cuidado de las superficies forestales para prevenir incendios y la concienciación de la población sobre la importancia de las superficies forestadas, una concienciación que puede manifestarse a través de sus elecciones de compra
Desert Leaves, la fundación dedicada a restaurar ecosistemas de zonas áridas mediante proyectos de reforestación impulsados por la comunidad, celebró el evento final de una de sus actividades, el proyecto Mimonte.
Mimonte abarcó tres proyectos, explicó Wim Cambien, presidente de la fundación Desert Leaves, que se desarrollaron en Pego y Fuente La Reina en la Península, y en las Islas Baleares. La representante de este último, Clara Cano, no pudo estar presente en el este acto final por temas familiares.
El proyecto permitió diversos niveles de avance, como fue en Fuente la Reina la entrega en el mes de septiembre pasado del dossier para la inscripción oficial del proyecto en el registro de absorción y en Pego la finalización del Plan Técnico de Gestión Forestal de las parcelas municipales. Recientemente, junto a la asociación Pego Viu, cuyo presidente, Néstor Portes Alemany, participó en el evento final, la presentación a los asistentes de los distintos acuerdos disponibles para gestionar sus propiedades de forma sostenible y la firma de un acuerdo de reforestación.
Durante el acto se analizaron las experiencias del propio proyecto así como la de una asociación como AMUFOR, la Asociación de Municipios Forestales de la Comunitat Valenciana representa los intereses forestales municipales y privados. Javier Martínez Bausá, agente de innovación, explicó que esta asociación se creó hace 20 años con una participación inicial de 8 alcaldías a las 90 actuales, repartidas en todo el territorio de la Comunidad Valenciana.
Pego Viu se creó después del incendio que asoló el Vall d´Ebo hace 10 años, con ánimo de prevenir una repetición, que sí la hubo.
La realidad mediterránea
Las zonas forestales en la zona mediterránea se caracterizan por el predominio de parcelas pequeñas, menores de una hectárea e incluso menores de una hanegada (831 m2…, frente a los 10.000 de una hectárea), lo que dificulta una gestión integrada.
A ello se suma el que de muchas de ellas se desconoce la propiedad o que ésta, por temas hereditarios, tiene varios dueños, conocidos o desconocidos, residentes o no en España.
Por otro lado, el abandono de cultivos a dado lugar a campos con una vegetación espontánea que sumada a la de zonas forestales sin cuidar, generan zonas adyacentes caracterizadas por un gran volumen de masa que arde fácilmente; en un caso por ser terrenos forestales no cuidados, en el otro, por ser campos agrícolas abandonados.
Pilar Rodríguez Carrascosa, Jefa de Servicio de Ayudas para la Prevención de Incendios, Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, de la Generalitat Valenciana, explicó las ayudas actualmente disponibles para la gestión forestal, muchas de las cuales están destinadas a medidas que eviten los incendios, como es son las destinadas a la retirada de masa vegetal.
La ley forestal actualmente vigente es de 1993 y se trabaja en la nueva, que, de aprobarse, traería importantes avances.
Uno de ellos es la posibilidad de que un terreno agrícola abandonado, que se haya incendiado, pueda volver a usarse como terreno agrícola; según la ley actual no pueden volver a utilizarse en 30 años. La coordinación con agentes de la agricultura permitiría quizás una gestión común, como la que se comenta en el párrafo siguiente, pero aplicada a cultivos agrícolas, que permitan crear un mosaico en el paisaje que en la práctica resulta en barreras que dificultan el avance del fuego.
La nueva ley también cambiaría las dificultades del minifundio forestal ya que prevé la gestión conjunta de masas forestales sin costo para los pequeños propietarios, lo que solucionaría otro de los problemas actuales, al poder aplicarse medidas como limpieza de los bosques ya sea mecánica, con ganado, etc.
La importancia del legislador es clave para el diseño de la sociedad que se desea; el Mediterráneo peninsular tiene su propia realidad y una legislación que se adecue a ella y dotada de los medios para su cumplimiento puede permitir grandes avances.
Los bosques y su utilidad
El bosque mediterráneo es claramente menos rentable, en términos de producción maderera, que los bosques de la vertiente atlántica de la Península. Sin embargo, su utilidad, a la que ya muchas empresas sacan partido, en cuanto a créditos de carbono, es incuestionable.
A ella se suman otros aspectos quizás en este momento menos valorados como son servicios ecosistémicos relacionados a la biodiversidad, mitigación de extremos climáticos, disfrute de las personas, etc.
Y un aspecto que para el Mediterráneo español tiene especial relevancia como son los créditos de agua. Las masas forestales protegen el suelo de la erosión y permiten que el agua percole, recargando acuíferos, esenciales para la producción agrícola.
Y, ¿cuando no hay bosques?
La realidad mediterránea es múltiple; por un lado están las zonas forestadas o consideradas como tales, cuidadas o no, que, en el caso de la Comunidad Valenciana, según el V Inventario Forestal Nacional, citado por el representante de AMUFOR, pasó de 1.114.517 ha a 1.321.500 ha, lo que representa un aumento del 4.3%.
Las superficies no forestadas pueden serlo por efecto de algún incendio devastador o por el avance de la desertificación.
En la experiencia de los ponentes queda claro que la revegetación espontánea que ocurre en zonas incendiadas necesita también de un manejo, para evitar que se creen masas forestales impenetrables. La experiencia de Pego, que sufrío un segundo incendio en zonas quemadas y que se habían vuelto a cubrir de vegetación, es que la revegetación posterior a un segundo episodio de incendios es mas problemática al existir menos semillas disponibles en el suelo.
Esta superficie coexiste con zonas montañosas con laderas de suelo prácticamente desnudo, cuya frecuencia aumenta hacia el sur, en lo que se considera un avance de la desertificación, en una mezcla de orígenes antropogénicos y climáticos. Estas zonas están situadas en altitudes no muy elevadas, pero no aptas para los cultivos de la zona. La iniciativa Laderas Verdes apunta a concienciar sobre la importancia de reforestar estas zonas, en primer lugar por sus efectos medioambientales, protección del suelo y captación de agua, a los que se suman los de huella de carbono y otros servicios ecosistémicos
Los principales desafíos
Una adecuada gestión forestal que reduzca el riesgo de incendios y dar a conocer a la sociedad la importancia de los terrenos forestales a través de acciones pedagógicas son los principales desafíos señalados por Pilar y por Javier, respectivamente. Néstor aporta el implicar a los consumidores en sus elecciones de compra, de forma que, a través de ellas se evidencie su apuesta por el entorno, en una cita sin autor mencionado, “transformar el carro de compra en un carro de combate”.
En la imagen, empezando por la izquierda, Javier Martínez Bausá, AMUFOR; Pilar Rodríguez Carrascosa, Generalitat Valenciana; Wim Bambien, Desert Leaves; Néstor Portes Alemany, Pego Viu
