Pequeños frutos en cultivo sin suelo: el riego de precisión impulsa el mercado en Sicilia
En Sicilia crece el cultivo en maceta de arándano, frambuesa y mora que, como explica el agrónomo Giacomo Guarino, requiere un riego eficiente y uniforme. Una evolución productiva que sitúa en el centro las soluciones de The Toro Company
TORO
La agricultura de la provincia de Ragusa (Sicilia) está experimentando una profunda transformación. Lo que durante años fue un distrito orientado casi exclusivamente a la horticultura protegida ha encontrado en los pequeños frutos una nueva y rentable oportunidad de desarrollo. Un ejemplo de esta evolución es la cooperativa Sant'Orsola, con sede en Trentino Alto Adige pero activa en la isla, que desde 2010 ha acompañado a los productores locales en la transición desde cultivos hortícolas tradicionales, como tomate y calabacín, hacia la producción especializada y sin suelo de frambuesas, moras y arándanos.
Desde los primeros campos experimentales establecidos en Acate (Ragusa, Sicilia), el cultivo de pequeños frutos ha superado con los años las 100 hectáreas en la provincia. En la campaña actual, el distrito de Ragusa cuenta con 35 hectáreas de arándano, 33 hectáreas de frambuesa y 8,5 hectáreas de mora en plena producción, gestionadas por los socios de la cooperativa.
La producción de pequeños frutos en Sicilia se concentra principalmente durante el invierno y la primavera, con el inicio de las cosechas en diciembre y su finalización en junio. Los agricultores han abandonado prácticamente por completo el cultivo en suelo, apostando por sistemas de cultivo sin suelo sobre sustrato. En estas condiciones, la planta depende totalmente de los aportes hídricos y nutricionales suministrados por el productor. En un contexto donde cualquier error o falta de precisión puede comprometer gravemente el desarrollo del cultivo, el sistema de riego se convierte en un elemento clave para el éxito de la explotación. Sobre este tema conversamos con Giacomo Guarino, agrónomo responsable de Sant'Orsola y propietario de 2,3 hectáreas de arándano en la provincia de Ragusa.
Cultivo de arándano sin suelo en contenedores, con varios puntos de emisión para distribuir el agua en el sustrato
El control del drenaje en los sistemas sin suelo
Giacomo Guarino explica:
"En los sistemas sin suelo, la gestión del agua es el factor más importante para alcanzar resultados óptimos. Dentro de los invernaderos, el riego de las macetas debe gestionarse mediante un seguimiento constante del drenaje o lixiviado."
Por esta razón, en cada invernadero se instala una canaleta de drenaje con macetas testigo, donde el agricultor verifica diariamente el volumen de agua drenada, además de controlar la conductividad eléctrica, el aporte de fertilizantes y la corrección del pH.
Sobre la automatización del riego, Guarino añade:
"En las fincas que asesoro, el riego ya no depende de una decisión manual del operario, sino que está controlado por balanzas electrónicas especiales situadas bajo las macetas. El sistema registra continuamente el peso y, cuando se alcanza un umbral determinado debido a la transpiración de la planta, activa automáticamente el riego, optimizando el uso del agua y los nutrientes."
De 3 a 8 riegos diarios: las necesidades de los pequeños frutos
En términos generales, los ciclos de riego deben ser frecuentes, de corta duración y altamente precisos, con el objetivo de mantener una humedad constante en el sustrato y evitar tanto el estrés hídrico como la acumulación de sales, factores que afectan negativamente al desarrollo y la calidad de los frutos.
Sin embargo, las distintas especies presentan requerimientos hídricos y estrategias de riego diferentes, en función de su vigor vegetativo y de la carga productiva de cada planta.
Guarino detalla las diferencias entre la mora y la frambuesa:
"La mora es un cultivo muy vigoroso y puede producir hasta 7 kilogramos de fruta por planta, por lo que requiere hasta 8 riegos al día. La frambuesa, en cambio, presenta una carga productiva inferior, alrededor de 1,5 kilogramos por planta, y suele manejarse con entre 3 y 5 riegos diarios."
Respecto al arándano, señala:
"Mención aparte merece el arándano. Se trata de una especie acidófila que puede permanecer en producción dentro del invernadero durante hasta 10 años, a diferencia de la frambuesa, que generalmente se arranca y replanta cada campaña. Para el arándano se utilizan contenedores de gran volumen, de entre 40 y 45 litros, y la estrategia de fertirrigación incorpora el uso de ácidos para mantener niveles bajos de pH."
El arándano ocupa 35 hectáreas en producción dentro del distrito de Ragusa
La tecnología Toro al servicio de los invernaderos
Allí donde la producción exige un riego de precisión fiable y uniforme a lo largo del tiempo, las soluciones de The Toro Company desempeñan un papel fundamental. Diversas explotaciones vinculadas a la cooperativa Sant'Orsola emplean estas tecnologías para optimizar la gestión del agua en sistemas de cultivo en maceta.
Para responder a las necesidades específicas de los pequeños frutos en cultivo sin suelo, la gama Toro incluye los goteros autocompensantes y antidrenantes NGE AL, combinados con los sistemas de distribución Spider Stakes. Los goteros NGE AL proporcionan un caudal preciso y constante campaña tras campaña, dentro de un rango de autocompensación de 0,9 a 4,1 bar y con caudales comprendidos entre 2 y 8 litros por hora, según el modelo.
El mecanismo antidrenante con válvula de retención evita el vaciado de la línea cuando se detiene el sistema (presión de cierre entre 0,24 y 0,34 bar), favoreciendo la realización de ciclos cortos de riego y evitando que los emisores situados al inicio de la línea aporten más agua que los ubicados al final. El cuerpo de polietileno y la membrana de silicona de los goteros Toro ofrecen una elevada resistencia a los productos químicos y a condiciones de bajo pH, permitiendo trabajar sin inconvenientes con las soluciones ácidas y fertilizantes empleados habitualmente en el cultivo de arándano y frambuesa.
Para la distribución dentro de la maceta, Toro dispone de los sistemas Spider, compuestos por microtubos de 3 x 5 mm (en longitudes de 60 y 80 cm) y adaptadores rectos o acodados con 1, 2 o 4 salidas. Las piquetas turbulentas o de inserción a 90° y 180° fijan el punto de emisión directamente en el sustrato, garantizando fiabilidad incluso en condiciones de aguas con elevado contenido de cal o presencia de biofilm.
La utilización de varios puntos de riego por contenedor favorece una distribución más uniforme del agua
En relación con la distribución del agua dentro de los contenedores, Guarino explica:
"En el caso del arándano, el cultivo más extendido en nuestra zona, anteriormente utilizábamos dos puntos de emisión por maceta, pero resultaban insuficientes y favorecían la acumulación de sales en las áreas menos húmedas. Por ello, muchas explotaciones optaron por instalar 3 o 4 puntos de goteo de 2 litros por hora por contenedor, consiguiendo así una distribución del agua mucho más uniforme. En frambuesa y mora, en cambio, un sistema de doble gotero suele ser suficiente para cubrir las necesidades hídricas y nutricionales del cultivo, incluso durante los momentos de máxima carga productiva."
En estos complejos sistemas de producción, donde es imprescindible mantener las plantas en condiciones óptimas de vigor para obtener cosechas de calidad y afrontar con éxito las adversidades, la uniformidad de distribución y la resistencia a la obstrucción garantizadas por los goteros Toro constituyen la base sobre la que se construye la rentabilidad de las explotaciones agrícolas.
