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Huertas en el desierto, algo posible gracias a nanoarcillas

Huertas en el desierto, algo posible gracias a nanoarcillas

La nanoarcilla imita la materia orgánica, ayudando a los suelos a retener el agua y permitiendo que la flora y fauna se afiancen sin problemas: Es un producto líquido, el proceso de unión con la arena desértica y funcionalidad como suelo fértil es solo cuestión de horas

 

01.10.2020 – APUNTES
Si dijeran que, en solo 40 días, un suelo desértico estaría pronto para producir sandias, calabacines, mijo y otras hortalizas, ¿lo creerías fácilmente? Tal vez no, pero eso significa que todavía no has escuchado hablar del Nanoclay, una nueva forma de nanoarcilla.

En los Emiratos Árabes Unidos, sin dudas que esta noticia ha sido más que sorprendente, y más aun sabiendo que importan el 90% de sus productos frescos. El seco e inhóspito desierto árabe, ya no es tan así y se está convirtiendo de a poco en una huerta, eso sí, con el agregado artificial de arcilla y agua.

Si bien la utilización de arcilla para mejorar los suelos no es nada nuevo, el uso y remoción del suelo para su utilización no es nada positivo para la micro fauna presente en los primeros 15-20 cm. Además, las prácticas como arar, excavar y remover el suelo tiene un costo ambiental, ya que el carbono secuestrado se expone al oxígeno atmosférico y, por lo tanto, se pierde en la atmósfera en forma de dióxido de carbono.

Pensando en una solución a este problema, científicos desarrollaron una nueva forma de arcilla liquida, la nanoarcilla, un producto finamente equilibrado capaz de filtrarse fácilmente a través de las diminutas partículas del suelo arenoso local, sin la necesidad de remover obligadamente el terreno para incorporarla, pero que no se drene tan rápido que se filtre libremente y se pierda. El objetivo de esta novedosa formulación, es tratar los 20 cm superficiales de suelo, donde los cultivos desarrollan la mayoría de sus raíces.

La unión química de partículas

Cuando se trata de mezclar arena y arcilla, entra en juego la parte química del suelo, conocido como capacidad de intercambio catiónico. Las partículas de arcilla tienen una carga negativa debido a su composición química, mientras que los granos de arena son positivos, lo que genera una cierta polaridad entre ambas que cuando se encuentran físicamente, se unen.

El resultado es una capa de arcilla de 200-300 nanómetros alrededor de cada partícula de arena similar a un copo de nieve. Esta superficie aumentada permite que el agua y los nutrientes se adhieran a la arena y se combinen químicamente con ella en lugar de perderse en el suelo.

La arcilla imita la materia orgánica en su funcionalidad, ayudando a los suelos a retener el agua y permitiendo que la flora y fauna del suelo se afiancen sin problemas, lo cual, al ser un producto líquido, el proceso de unión con la arena desértica y funcionalidad es solo cuestión de horas.

Pensando un poco en el futuro…

La idea de la empresa es suministrar de nanoarcilla liquida a través de fábricas móviles, las cuales serán capaces de producir hasta 40.000 litros de nanoarcilla líquida por hora y se utilizará en parques urbanos de los Emiratos Árabes Unidos, ya que, además, esta tecnología puede reducir el uso de agua hasta en un 47%.

Por otra parte, existe ya un trabajo conjunto con la Convención de las Naciones Unidas para Combatir el avance desértico en el norte africano, proyectando la construcción de un muro de árboles y agrosilvicultura.

Otras maneras de recuperar suelos para cultivo

Como en el mundo existen tantos tipos de suelos diversos, es ilógico pensar que un solo producto puede mejorar la fertilidad del planeta, por lo que también se están desarrollando otras alternativas como es el caso del biocarbón, cuyo objetivo es mejorar la fertilidad en suelos arcillosos con alto contenido de sales.

Este producto similar al carbón vegetal que todos conocemos, es capaz de mejorar la estructura del suelo, mejorando la retención de agua y nutrientes que, de otra forma, no podrían permanecer allí a la espera de ser absorbidos por las raíces del cultivo.

Otras técnicas de recuperación del suelo, es el uso de vermiculita, un mineral filosilicato extraído de rocas que, sometido a altas temperaturas, su volumen aumenta. La naturaleza esponjosa del material resultante le permite absorber tres veces su peso en agua y retenerla durante largos períodos, además de aumentar la aireación de la zona radicular.

Fuente

BBC – Nanoclay: el líquido que convierte el desierto en tierras de cultivo

 

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