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Ya se sabe cómo convertir residuos de paja de trigo en sustancias químicas ecológicas

Ya se sabe cómo convertir residuos de paja de trigo en sustancias químicas ecológicas
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TECNOLOGÍA. Una iniciativa europea ha producido bioisobutileno sostenible, una sustancia química útil para aplicaciones que van desde los cosméticos a los combustibles; resultados que son una fuente de inspiración para los residuos de la actividad hortofrutícola y ornamental.

El desarrollo de nuevas tecnologías de biorrefinería con las que procesar residuos agrícolas es fundamental para reducir la dependencia de Europa de los productos basados en combustibles fósiles. Según un libro blanco publicado por el Consejo Internacional de Transporte Limpio, cada año se acumulan en la Unión Europea cerca de 144 millones de toneladas de residuos de trigo. Un equipo de investigadores respaldados por el proyecto financiado con fondos europeos Optisochem ha dado pasos de gigante en la transformación de este sobrante en algo de mayor utilidad, a saber, bioisobutileno, un precursor clave de muchos productos químicos.

El proyecto abarca varios procesos como la conversión de paja de trigo en hidrolizados y su fermentación hasta lograr isobutileno. Este producto se transforma entonces en oligómeros y polímeros. En una nota de prensa publicada por el coordinador del proyecto Global Bioenergies se indica lo siguiente: «La paja de trigo residual infrautilizada hoy en día se convirtió en bioisobutileno renovable de segunda generación a escala de demostración, y posteriormente se transformará en oligómeros y polímeros que puedan emplearse en lubricantes, gomas, cosméticos, disolventes, plásticos o combustibles».

«El desarrollo de nuevas tecnologías de biorrefinería con las que procesar residuos agrícolas es fundamental para reducir la dependencia de Europa de los productos basados en combustibles fósiles»

Futuras actividades
En declaraciones publicadas en la misma nota de prensa, Jean-François Boideau, director general comercial para EMEA de la empresa asociada al proyecto INEOS Oligomers, indica: «Hemos recibido hasta la fecha varias tandas de bioisobutileno de Global Bioenergies para cualificarlo, y su calidad es prometedora. En la fase siguiente del proyecto, INEOS evaluará la conversión de cantidades adicionales de bioisobutileno en otros productos derivados para calcular el potencial de esta materia prima biológica como componente básico de aplicaciones para el consumidor final». Frederic Pâques, director de operaciones de Global Bioenergies, añadió: «Esperamos convertir varias toneladas de bioisobutileno en esta nueva materia prima no convencional durante las fases restantes del proyecto».

Múltiples beneficios
En el sitio web del proyecto se explica que los socios confían en aprovechar «la sostenibilidad técnica, económica y medioambiental y social» para crear una biorrefinería comercial. El proyecto en marcha OPTISOCHEM (OPTimized conversion of residual wheat straw to bio-ISObutene for bio based CHEMicals) está financiado a través de la Empresa Común para las Bioindustrias, una asociación público-privada entre la Unión Europea y el Consorcio de las Bioindustrias. El proyecto seguirá en marcha hasta mayo de 2021.

Tal y como se resume en la página web de la Empresa Común para las Bioindustrias, OPTISOCHEM se propone aumentar «la fabricación de productos biológicos precisos» en más de un 20 % y reducir «los costes de producción de los productos biológicos en un 10-20 % en comparación con los precios de mercado actuales». El proyecto se propone además generar «ahorros superiores al 20 % en cuanto a emisiones de CO2 por kilogramo de producto generado en procesos biocatalíticos en comparación con otros métodos de producción contemporáneos». Los socios también se proponen recortar «el consumo energético en más de un 30 % en procesos biocatalíticos».

En términos generales, la empresa común para las Bioindustrias generará varios beneficios medioambientales y socioeconómicos tal y como se resume en su sitio web: «Los nuevos bioproductos generados por la Empresa Común para las Bioindustrias reducirán las emisiones de CO2 en al menos un 50 % por término medio». Concluye además que estos productos «serán comparables o superiores a los basados en combustibles fósiles en cuanto a precio, rendimiento, disponibilidad y beneficios medioambientales».

La primera imagen es del artículo de Javier Alonso en Diario de Almería, “Un proyecto para la valorización de residuos agrícolas, premiado en Europa“. Explica Agriforvalor, una herramienta online interactiva y gratuita que recoge el conocimiento en materia de biomasa.

Fuente del texto y segunda imagen, Madrid+d

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