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AsociaHortus, un beneficioso proyecto de asociación de cultivos hortícolas

AsociaHortus, un beneficioso proyecto de asociación de cultivos hortícolas

Los resultados demuestran mayores producciones en melón y un aumento en la fertilidad del suelo, principalmente de nitrógeno y fósforo

 

09.03.2021 – INVESTIGACIÓN
La siembra de diversos cultivos en parcelas vecinas, o en el mismo terreno, era tal vez algo que hacían nuestros antepasados, donde cultivaban todo lo que se necesitaba para llevar a la mesa la comida de cada día. Con el tiempo y el avance de la tecnología, estas costumbres o formas de producir alimentos, han ido cambiando, ya que los cultivos comenzaron a mecanizarse y por supuesto que era más fácil y rentable producir una misma parcela de coles o de alcachofas que sembrar un poco de todo; además, si hacía falta algo para la casa, era más fácil ir al mercado donde había para elegir y hasta se podía pelear el precio…

Si bien es cierto que sin la intrusión de la tecnología en la agricultura, nada de lo que vemos hoy se podría haber logrado, es verdad también que la combinación entre su uso y las técnicas de nuestros abuelos, también logran buenos resultados.

El proyecto AsociaHortus

La asociación de cultivos, es una manera de producir en la cual no solo se necesita tiempo y dedicación, sino que también “mucho conocimiento” de la agronomía en general. El proyecto AsociaHortus, llevado a cabo por investigadores de la UPCT, luego de tres años de ensayos consecutivos con cultivos asociados de brócoli y haba, en invierno, y melón y judía de careta, en verano, ha logrado demostrar su eficacia al conseguir mayores producciones de melón, dado que las flores de la leguminosa atraen a más polinizadores, e incremento de la fertilidad del suelo gracias a la capacidad del cultivo asociado de fijar en el terreno el nitrógeno atmosférico.

El objetivo de este proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación es “incrementar la sostenibilidad de los sistemas hortícolas mediante la reducción de fertilizantes, fitosanitarios y agua, mejorando también la rentabilidad”, explica el investigador responsable, Raúl Zornoza.

El arte de asociar cultivos

En las próximas semanas van a cosechar el tercer y último ciclo de la asociación del brócoli con el haba, en la misma parcela donde el pasado verano cultivaron melón asociado a judía de careta o caupí, y que también obtuvieron un incremento significativo de la producción de melón comparado a un monocultivo de melón.

El cultivo de brócoli asociado al haba ha mantenido su producción pese a una reducción del 30% en los fertilizantes utilizados, a lo que se suma la obtención de un cultivo adicional de haba.

Imagen de brócoli cosechado a inicios de febrero

El haba, una vez cosechada, se puede mantener como cubierta vegetal hasta el siguiente cultivo, incorporándola al suelo como abono verde. La leguminosa también activa los microorganismos del suelo que favorecen la movilización de nutrientes y mejoran la estructura del suelo, lo que asegura una mayor retención de agua.

Al mismo tiempo se produce una fertilización natural del cultivo, pues las bacterias presentes en las raíces del haba transforman el nitrógeno que captan en el aire en amonio y nitrato aprovechable para las plantas.

Una sumatoria de beneficios…

“Ambas asociaciones de cultivos han demostrado mejorar el contenido en materia orgánica en el suelo de la parcela, con mayor presencia de nutrientes como el nitrógeno y el fósforo, así como un incremento de las poblaciones de microorganismos beneficiosos”, resalta la investigadora Virginia Sánchez.

La presencia de lombrices es un indicador de buena calidad de suelo

“Estamos comprobando que la asociación de cultivos puede disminuir el número de aplicaciones de productos fitosanitarios, pues se reduce la incidencia de plagas y enfermedades mientras aumenta la biodiversidad”, explica la docente de la Escuela de Agrónomos de la UPCT Josefina Contreras.

“Las capturas de trips, pulgones y mosca blanca en el cultivo de melón asociado al caupí fueron mucho menores que las del monocultivo de melón”, detalla. “También encontramos una mayor cantidad de enemigos naturales de las plagas, sobre todo depredadores, como coleópteros y crisopas”, añade. “Además, comprobamos que las flores de la judía incrementaron la presencia de polinizadores, lo que conllevó un aumento del número de frutos, con la consiguiente mejora de la producción y de los rendimientos del cultivo”, concluye.

Fuente

Noticias UPCT – Mejoran la rentabilidad y sostenibilidad de cultivos hortícolas asociándolos a leguminosas

 

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