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Control biológico de Drosophila suzukii, una alternativa posible

Control biológico de Drosophila suzukii, una alternativa posible

Drosophila suzukii tiene una elevada atracción por los frutos rojos y cerezas

Trichopria drosophilae, un parasitoide de pupas capaz de superar la fuerte respuesta inmunitaria de Drosophila suzukii

01.09.2022 – ACTUALIDAD
La importancia del cultivo de frutos rojos en España, que solamente en la provincia de Huelva cuenta con una superficie de unas 12.000 hectáreas (Lee también: Actualidad en la superficie cultivada de berries en Huelva, España) y producciones superiores a las 450.000 toneladas, afronta día a día nuevas problemáticas en su producción.

Drosophila suzukii, la principal plaga en la actualidad

Entre las actuales dificultades de esta actividad agrícola, tenemos la importación de nuevas plagas y enfermedades que causan graves problemas fitosanitarios. Y una de las introducciones más recientes en las zonas de cultivo de frutos rojos españolas es Drosophila suzukii (Matsumura, 1931) (Diptera: Drosophilidae), un insecto autóctono de Asia, pero que en la actualidad está presente en numerosos países de todo el mundo. En el año 2008 se cita en España, en la provincia de Tarragona, y cuatro años más tarde aparece en Andalucía.

Características del insecto plaga

Drosophila suzukii presenta una elevada polifagia, además de un enorme potencial de reproducción y una gran capacidad de dispersión. A diferencia de otras especies de Drosophila, D. suzukii gracias a su ovipositor serrado tiene la capacidad de atacar a frutos inmaduros, lo que le confiere un elevado potencial de daño.

Todas estas características, junto a su elevada atracción por los frutos rojos y cerezas, confieren especial complejidad al manejo de esta plaga, por lo que hay que intentar aplicar todas las medidas de control que estén a nuestro alcance.

Daños que ocasiona al cultivo

Las larvas de D. suzukii causan daño al alimentarse de la pulpa dentro de las frutas y bayas. La fruta infestada comienza a colapsar alrededor del sitio de alimentación, causando una depresión o mancha visible en la fruta. La cicatriz de oviposición expone la fruta a un ataque secundario por patógenos y otros insectos, que pueden causar.

Daño típico de Drosophila suzukii en cultivos de cereza y fresa

Principales medidas de control

En la actualidad existen varias alternativas de control para evitar el avance de la plaga, aunque no todas tienen la misma eficacia ni coinciden con la ideología bio-ecológica de la sociedad actual.

Entre las más utilizadas, se encuentra el aumento de la frecuencia de recolección para evitar que la fruta sobremadure, eliminar los restos de fruta en el campo o en las inmediaciones de las parcelas, la captura masiva de adultos mediante trampas y atrayentes, el uso de mallas anti-insectos (Lee también: Frambuesas y arándanos: las bayas están protegidas con Robuxta® y Biorete® de Arrigoni) o las aplicaciones de productos insecticidas, que debido a la rápida generación de renovación de D. suzukii (puede tener hasta 13 generaciones por año) requiere muchas intervenciones químicas en la etapa de maduración, lo que puede aumentar el riesgo de residuos en las frutas, promover la resistencia a los insectos y afectar negativamente a los polinizadores y otras especies beneficiosas.

Pero como dijimos anteriormente, una estrategia de control que incluya tratamientos indiscriminados de productos insecticidas poco selectivos entra en conflicto con un manejo sostenible del cultivo. Y este hecho se hace más relevante en un momento en el que los mercados y el consumidor demandan fruta exenta o con la menor cantidad posible de residuos plaguicidas.

Una solución acorde a las necesidades actuales

Es por ello, que en el mercado ya existen soluciones sustentables para este problema y uno de ellos es el caso de Bioplanet, una empresa comprometida con la agricultura sostenible, basada en el control biológico de plagas, que ha desarrollado la cría masiva de Trichopria drosophilae (Perkins, 1910) (Hymenoptera: Diapriidae), un parasitoide de pupas capaz de superar la fuerte respuesta inmunitaria de esta plaga.

El resultado de años de investigación es TRICHOPRIA500, un producto comercial que contiene 500 pupas/adultos del parasitoide T. drosophilae, así como el desarrollo de una estrategia específica de control biológico de D. suzukii basada en el uso de este auxiliar.

La estrategia de control biológico de D. suzukii se basa en las liberaciones tempranas de Trichopria en las zonas de reservorio donde se desarrolla la plaga, persiguiendo una reducción de sus niveles poblacionales antes de que esta entre en el cultivo.

Utilización de Trichopria

Las introducciones de Trichopria se iniciarán en primavera, alcanzando una dosis total recomendada de 10.000-20.000 individuos/hectárea. Se desaconsejan las sueltas en momentos del año con elevada temperatura y baja humedad relativa, así como las liberaciones en el interior del cultivo en caso de que se vayan a aplicar tratamientos insecticidas que puedan afectar a las liberaciones del parasitoide.

Una vez recolectada la fruta y luego de que hayan cesado los tratamientos fitosanitarios, se podrán reiniciar las sueltas de Trichopria tanto en el interior del cultivo como en esas zonas colindantes que sirven de reservorio, con la finalidad de que la cantidad de plaga que llegue al invierno sea lo más baja posible e iniciemos la campaña siguiente con un reservorio de plaga menor.


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