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Descubrimiento de mutaciones genéticas en tomate, la clave para seguir mejorando

Descubrimiento de mutaciones genéticas en tomate, la clave para seguir mejorando

Los interesantes descubrimientos en secciones genéticas relacionadas a características de importancia como el sabor y el peso, podrían crear nuevas variedades de tomate y mejorar las ya existentes en el mercado

 

17.07.2020 – APUNTES
El paso de los años, nos ha enseñado que cualquier ser vivo es capaz de adaptarse a la propia naturaleza o a los gustos del hombre. Esto ocurre gracias a modificaciones en su ADN, como el caso del tomate que conocemos hoy en día, difícil de imaginar que en sus inicios era una simple baya similar en tamaño a un guisante, ¿verdad?

Hoy en día, los científicos están descubriendo cómo se muestran estos cambios físicos a nivel de genético, lo que podría guiar los esfuerzos actuales para modificar frutos como el tomate, dice el investigador del Instituto Médico Howard Hughes, Zachary Lippman.

Importancia del descubrimiento
Los científicos, si bien afirman que las mutaciones siempre han ocurrido, gracias a nuevas técnicas han identificado mutaciones ocultas durante mucho tiempo dentro de los genomas de 100 tipos de tomate, variedades que consumimos normalmente ya procesadas como salsas.

Las mutaciones estudiadas por el equipo de Lippman, en comparación con estudios realizados hasta ahora, son mucho más grandes y complejas debido a que modifican ciertas “estructuras del ADN”, eliminando, agregando o moviendo cadenas largas de ADN a otras partes del genoma, por lo tanto, el interés de este estudio no se encuentra solamente en el descubrimiento, sino también en el saber cómo funcionan estas mutaciones dentro de la planta.

Efectos al modificar el ADN
A pesar de que en su mayoría las mutaciones descubiertas no cambian los genes que codifican los rasgos, si es verdad que muchas de estas mutaciones alteran los mecanismos que controlan la actividad de los genes. Uno de esos genes, por ejemplo, controla el tamaño del fruto del tomate. Al modificar la estructura del ADN, específicamente el “número de copias del gen”, el equipo de Lippman pudo alterar la producción de fruta. Las plantas que carecen del gen nunca produjeron fruta, mientras que las plantas con tres copias del gen hicieron la fruta un 30 por ciento más grande que aquellas con una sola copia.

Gracias a estos interesantes descubrimientos relacionados a características como el sabor y el peso, se podrían crear nuevas variedades de tomate y mejorar las ya existentes en el mercado, o tal vez como el caso de las conocidas plantas del género physalis (un pariente cercano del tomate) que, al agregar una copia adicional del gen de tamaño, posiblemente podría aumentar su atractivo al hacerlas más grandes, afirma el científico.

Fuente
Howard Hughes Medical Institute – phys.org Magazine

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